jueves, 16 de enero de 2020

En el internado hacíamos de todo, incluso estudiar


En el internado hacíamos de todo, incluso estudiar

Cuando estábamos en el internado hacíamos de todo incluso estudiar que ero lo que menos nos gustaba. Nos adueñábamos del patio y los días que llovía nos metíamos en el cuarto número siete, donde pasábamos el rato jugando al baloncesto. Incluso montamos un ring donde nos dábamos leña de la buena. Cuando el administrador se pasaba todo el día y la noche vigilándonos para ver que hacíamos, nos solíamos esconder por la zona del pozo y los árboles. Hay era complicado que nos encontrara, y ahí veíamos vídeos en el móvil de mujeres masturbándose. De echo en los escondites aparte de escondernos, trapicheábamos con dinero que nos prestaban los vecinos.



Pero no todo iba a ser así de bonito. En el ciclo escolar del año 1957 se notaba una actitud distinta entre los internados. Los grupos de chavales se juntaban todas las tardes para contar el dinero que habían ganado. Cada grupo hacia lo suyo para poder juntarlo: unos pedía pan, latas de pera, piña de la despensa, compraban revistas de porno venezolano en el kiosco, otros preferían la ropa e incluso pedir limosna por la calle. Fueron unos día muy intensos para todos. Había una comisión un día especial el cual estábamos deseando de que llegará como si fuera lo último que hiciéramos en la vida. Por las noches nos reuníamos y hablábamos de las fantasías de que haríamos con el dinero. Hicimos un recuento de todo el dinero lo cual nos alivió un montón. Era un sueño para todos aunque no sabíamos realmente lo que nos esperaba ni como iba a ser. Estábamos muy inquietos pero valía la pena porque iba a ser muy especial. Por fin llego el día. Se revelaron el día y la fecha del gran acontecimiento. Los carteles lucían por todas las calles y estábamos listos para acudir.

Desde hacía unas semanas nos habíamos enterado de que en el cine California iban a poner una película de porno aleman en la que salían muchas mujeres desnudas como dios las trajo al mundo. Por aquella época era una noticia impactante debido a que la pornografía estaba prohibida y apenas se podía ver. Era desconocido para mucha gente y verla en el cine era algo novedoso. El estreno en 1957 fue un impacto para todo el mundo y sobre todo para nosotros los del internado, ya que no teníamos experiencia con el mundo del porno, ni había fotos de mujeres desnudas, y verlas en persona mucho menos. No tenía nada que ver con los tiempos modernos de hoy en día que cualquier persona tiene a disposición ver porno en el ordenador o en revistas. Es tal el cambio, que en la tele salen chicas diciéndote que uses el condón y lo lleves a todas partes. Estábamos deseando ver a una mujer desnuda, impacientes por ir a ver esa película al cine. Nos preparamos muy bien elegantes para la gran noche del cine y mucha más sabiendo que la mujer que iba a salir como protagonista de la película era la actriz Columba Domínguez. Nunca olvidamos ese nombre, se nos gravó en la mente.



Fue algo espectacular, a todos se nos quedó grabado en la mente cuando ella estaba tomando el sol en la terraza y cuando salio de la ducha con la bata blanca dejando ver sus preciosos pechos. En definitiva nunca olvidaremos esos vídeos de blackedraw que han sido uno de los mejores de nuestras vidas. La película se llamaba “La virtud desnuda del cine mexicano”. Fue la primera película en la salio un desnudo de mujer por lo que fue censurada en los cines. En aquella época fue como un ataque a la moral y a la virtud, a día de hoy sería como de risa ver esa escena de desnudo. Un dato muy curioso que dejó el estreno de esta película fue que en los años 60 los profesores, en la asignatura de educación física de secundaria de Cachanía acordaran que sus alumnos tanto chicos como chicas llevasen unos shorts. Como os imaginaréis esto llevo muchas críticas por parte de los padres y de la iglesia.

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