La
quinta película de la serie de Harry Potter, basada en
las novelas de la escritora inglesa J.K. Rowling, sigue la línea
de sus antecesoras, que, en estricto respeto a la trama literaria,
han mantenido un mismo esquema y una misma tendencia con similares
resultados: un gran espectáculo visual, una obra de entretenimiento
puro, una ventana prolífica a la imaginación.
Harry
Potter y la Orden del Fénix (Harry Potter and the Order
of the Phoenix) se basa en el despliegue de efectos visuales
para dar vida a seres de fantasía y al mundo de hechiceros,
brujas y magos salidos de la creatividad de Rowling, cuyo mérito
es extraordinario. Al despertar el gusto por la lectura del público
infantil, que se extiende a los adultos, Su innegable talento,
a pesar del menosprecio de un sector pedante de la crítica,
es haber creado todo un fenómeno sociológico de
proporciones mayúsculas, que se ha trasladado de la literatura
al cine, gracias a su vasto sentido imaginativo.
Convertido
en un ícono de la cultura popular actual, el personaje
de Harry Potter ha tenido un éxito rotundo. Las cuatro
películas anteriores, desde la primera, Harry Potter
y la Piedra Filosofal (Harry Potter and the Sorcerers Stone),
de 2001, (que se ubica como la cuarta producción más
taquillera de la historia), recuadaron un total de 3,500 millones
de dólares a nivel mundial, a un promedio de 880 millones
de dólares por cada una, siendo la serie de mayor recaudación,
sólo por debajo de la trilogía de El Señor
de los Anillos (The Lord of the Rings), cuyo promedio de
ingresos fue de 970 millones de dólares por película.
Ahora,
la quinta cinta de la serie, desarrolla un relato con pleno dinamismo
narrativo, en un tono más oscuro y un halo inquietante,
comparable al que logró el cineasta mexicano Alfonso Cuarón
en Harry Potter y el Prisionero de Azkaban (Harry Potter and
the Prisoner of Azkaban).
En
el relato, quedan una vez más de manifiesto el concepto
de los valores de solidaridad grupal, la amistad para hacer frente
a las condiciones adversas, pero también claros aspectos
de la conducta humana, como la ambición, la codicia y la
traición.
Si
bien el desarrollo argumental es sencillo, sin complejidades psicológicas,
ni profundiza en la dualidad del mal y el bien, hay una historia
bien hilvanada que permite un reflejo de sentimientos individuales
con los que es posible identificarse.
Es
decir, aunque la cinta basa su poder de atracción en una
amplia gama de efectos digitales, realizados principalmente por
la Industrial Light and Magic, de George Lucas, y Cinesite, de
Kodak, el relato es singularmente eficaz, por la agilidad narrativa,
la habilidad para conjuntar de manera coherente un amplio número
de personajes, y la capacidad para recrear una atmósfera
de misterio y una buena dosis de suspenso, todo lo cual capta
el interés del espectador de principio a fin, y eso, definitivamente,
es una cualidad del cine mismo.
Ahora,
los productores han apostado por un director diferente, como lo
han hecho a partir precisamente de la sorpresiva elección
de Cuarón para el tercer filme de la serie, ya que los
dos primeros estuvieron a cargo del norteamericano Chris Columbus,
quien tuvo el mérito de haber dado vida al mundo literario.
El
elegido en esta ocasión, sucediendo a Mike Newell, quien
dirigió Harry Potter y el Cáliz de Fuego (Harry
Potter and the Goblet of Fire), es el también inglés
David Yates, de 44 años, realizador de la premiada película
televisiva The Girl in the Café, pero que sólo
había dirigido un solo filme para la pantalla grande.
En
cambio, ésta es la primera ocasión en que el guión
no es de Steve Kloves, ya que ahora la adaptación de la
novela correspondió a Michael Goldenberg, autor del guión
de Contacto y Peter Pan, quien sale avante del reto, al mostrar
una capacidad de síntesis para crear unidad en el relato,
en el que los sucesos obtienen justificación argumental.
Por
lo pronto, el propio Yates volverá a dirigir la sexta película,
Harry Potter y el Misterio del Príncipe (Harry Potter
and the Half-Blood Prince), cuyo estreno está previsto
para noviembre de 2008.
Los
detractores de la serie han señalado que da igual quién
la diriga o quién la escriba, siempre el producto es igual,
porque hay un carril previamente marcado. Este carril, desde luego,
es su fuente original literaria, y la necesaria aplicación
de la tecnología visual por ordenador. No en vano el costo
de esta última producción ascendió a 150
millones de dólares.
Esto
es cierto pero es precisamente esa línea la que otorga
la funcionalidad de la serie, y a fin de cuentas, la que garantiza
el entretenimiento. Porque lo que hay en esta quinta cinta y en
las cuatro que la predecieron, es frescura y sentido de la fantasía.
Lo
que en buena parte contribuye a que se disfruten estas películas
es el admirable cuadro de actores británicos que dan vida
a los personajes adultos, y hay que reconocer, no desentonan los
actores estelares, ahora ya adolescentes, que siguen siendo los
mismos, encabezados por Daniel Radcliffe, ya de 17 años;
la guapa Emma Watson, que es quizás la de mayores aptitudes
histriónicas, y Rupert Grint, a quien le vemos menos talento.