La
tercera parte de la multiexitosa serie de Piratas del Caribe,
basada en el juego de los parques de entretenimiento del grupo
Disney, es un paso más de la gigantesca maquinaria mercadotécnica
de Hollywood que vuelve a apostar a la misma formula de acción,
sentido de la aventura y una amplia gama de efectos especiales,
respaldada por una enorme campaña promocional, que derivó
en su estreno simultáneo en Estados Unidos y en numerosos
países a lo largo y ancho del orbe.
Piratas
del Caribe: En el Fin del Mundo (Pirates
of the Caribbean. At Worlds End) es la continuación
de las historias de sus dos antecesoras, pero se pueden apreciar
de modo independiente, ya que más allá de una trama
algo compleja, que involucra una gran cantidad de personajes y
situaciones narrativas que tienden a la confusion, esto resulta
de menor importancia, ya que su cualidad radica en el ámbito
visual.
Se
trata de una película con un objetivo muy claramente definido:
lograr el entretenimiento en su más pura y nítida
expresión, propósito que se cumple, una vez mas,
con creces.
Como
en las dos primeras partes, todos los recursos, el esquema narrativo
y la estructura global de la concepción del producto, está
enfocado a dicho objetivo.
El
director Gore Verbinski, quien es el realizador de la trilogía,
se enfoca a cumplir su encomienda con habilidad narrativa y un
firme sentido de la fantasía, sin caer en pretenciosidades
ni excesos.
Asimismo,
todo el reparto entiende muy bien la función de sus personajes,
otorgando al relato un refrescante aire de ligereza y antiformalidad.
Porque
una de sus principales virtudes es el sentido del humor, que hace
que los caracteres personificados resulten tan atrayentes y carismáticos
ante los ojos del espectador, quien asume desde el principio que
se trata de un juego muy ameno, con chispa y simpatía.
Mientras
El Hombre Araña (Spider Man) se pierde en una
sobrecarga argumental al manejar nuevos personajes poco justificados,
toda la serie de Piratas del Caribe sigue claro en su
línea: mismos personajes y una similitud de conflictos
y relaciones de amor, amistad, traición y odio.
No
hay novedad argumental, pero tampoco riesgos: se mantienen las
mismas cualidades, se sostiene el tono de frescura y sobre todo,
es un ejemplo de fluidez narrativa.
Por
eso, el resultado de cada una de las tres películas de
la serie es sumamente parecido, y no presenta irregularidad. No
hay mayor innovación, sino una repetición de la
formula, pero por eso mismo resulta una garantía de diversión.
Quizás
un nuevo aspecto valioso, un elemento que resalta, es la apuesta
de Verbinski por un enfoque más inclinado al misterio.
La
secuencia en la que el capitán Jack Sparrow permanece en
su castigo en el mundo de los muertos, solo en su barco abandonado
a mitad de un desierto, tiene un tinte surrealista, En cambio,
la aparición de sus dos réplicas que juegan el papel
de su conciencia, que es la mayor apuesta al cambio que se permite,
no encaja del todo en el desarrollo de la trama, y luce algo forzado.
La
base del éxito siguen siendo, obviamente, los efectos especiales,
pero aplicados para darle vida a un concepto creativo. Personajes
imaginarios, seres mágicos, cobran vida con admirable resolución.
Hay que recordar que apenas este año, la segunda parte,
El Cofre de la Muerte (Dead Mans Chest), ganó
el Oscar a los mejores efectos especiales, y al igual que la primera
cinta, La Leyenda del Perla Negra (The Curse of the Black
Pearl), que también fue nominada en esta categoría,
recibió nominaciones por sonido y edición de sonido.
Pero
la magia y el encanto de esta serie es su capacidad de imaginación,
que nos permite soñar ante la pantalla, echar a volar la
fantasía, la cual es uno de los principales atributos que
nos puede ofrecer el cine.
Por
tal razón, la serie ha sido un imán de oro en taquilla.
La Leyenda del Perla Negra surgió en 2003 y arrasó
la taquilla, con ingresos de más de 300 millones de dólares
sólo en EUA, cantidad que fue superada por la secuela, realizada
tres años después, la cual cosechó 423 millones
y que además se ubicó como la tercera película
más taquillera de la historia a nivel mundial, con una recaudación
total de poco más de mil millones de dólares, que
la colocaron sólo detrás de Titanic y
de El Señor de los Anillos. El Retorno del Rey (The Lord
of the Rings. The Return of the King).
En
total, las dos primeras películas de Piratas del Caribe
consiguieron ingrsos por la impresionante friolera de 1,700 millones
de dólares en todo el orbe.
La
tercera parte, En el Fin del Mundo, se filmó inmediatamente
después de la segunda parte, por lo que su estreno se da
justo un año después, y por supuesto, la expectativa
ha sido enorme y como estaba asegurado, el éxito ha sido
igualmente avasallador.