La
tercera parte de la multiexitosa serie de El Hombre
Araña (Spider Man) basada en el comic de
editorial Marvel, convertido en todo un ícono de la cultura
popular contemporánea, recupera los elementos fundamentales
de sus antecesoras y repite la misma formula ya probada para asegurar
nuevas ganancias comerciales.
Así,
la trama se desenvuelve basada en la acción continua que
otorgan las peleas aéreas, persecuciones por diversos puntos
entre los rascacielos neoyorquinos, una visión romántica
del héroe y su enamorada a la que debe salvar del peligro
de muerte, la presencia de un villano poderoso, el consabido happy
end y por supuesto, sofisticados efectos especiales.
Todo
ello basado en una gigantgesca campaña mercadotécnica,
con una amplia estrategia publicitaria desde fines del año
pasado a nivel mundial. El éxito comercial ha rebasado
las expectativas: recaudaciones de casi 300 millones de dólares
en tres semanas sólo en Estados Unidos, habiendo implantado
un nuevo record para un fin de semana, de 150 millones de dólares.
Al
mismo tiempo, se requirió de una cuantiosa inversión,
siendo hasta el momento la producción más costosa
de la historia (lo cual resulta obvio ante el incremento en los
costos, sobre todo por el empleo de recursos tecnológicos
y efectos computarizados), con un presupuesto de alrededor de
250 millones de dólares.
Con
la misma pareja de actores jóvenes (Tobey MaGuire, ahora
en una interpretación un poco más versátil,
al añadírsele una saludable dosis de vis cómica)
y Kirsten Dunst, y el mismo director, el muy habilidoso Sam Raimi,
el esquema sigue la línea convencional ya establecida y
que tan buenos resultados ha dado.
La
primera película, de 2002, recaudó 403 millones
de dólares en EUA, siendo la séptima más
taquillera de la historia en aquél país, y dos años
después, la secuela logró cosechar 370 millones.
Tras el formidable éxito de esta tercera parte, parece
inminente que el estudio de Columbia Pictures, propiedad del gigante
trasnacional Sony, emprenda una cuarta parte.
Sin
embargo, los resultados en cuanto a la calidad son en esta ocasión,
francamente desiguales, y en mi opinion, los menos afortunados
de esta trilogía.
Sin
duda es un producto netamente de entretenimiento y en ese sentido,
cumple su cometido, pero el problema es que resulta demasiado
larga (2 horas 20 minutos) y lo más grave es que se alarga
debido al desarrollo injustificado de personajes que no encajan
adecuadamente en el contexto de la trama y que parecen colocados
de manera forzada, sin una razón coherente que haga necesaria
su presencia.
Nos
referimos en concreto al hombre arena, un personaje inconexo y
argumentalmente flotante, que si bien ofrece algunas de las escenas
más espectaculares de la película, cuando se diluye
y camuflajea en arena, en realidad no encuentra razón de
ser.
Si
no existiera tal caracter, no pasaría nada en la cinta,
y por el contrario, haría más dramática y
de mayor peso la confrontación entre Spider Man y Venom,
y sobre todo, otorgaría una necesaria relevancia mayor
al dilema del conflicto interno de Peter Parker, el verdadero
nombre del arácnido héroe, y trazaría con
mayor rigor la dicotomía entre el bien y el mal, que en
realidad siendo el leit motiv de la trama, apenas si está
dibujado tímidamente y de modo ambiguo.
Asimismo,
sin dicho personaje, la cinta tendría menor duración
y ganaría en fluidez, en dinamismo, y sería, en
resumidas cuentas, más amena, que es al fin y al cabo,
su objetivo esencial.
Pero
también hay debilidad en la descripción de otros
personajes, como el del propio Venom, cuyos motivos para enfrentarse
a Spider Man son pobres, además que parece una ocurrente
vacilada el hecho que casualmente se transforme en la nueva versión
de hombre araña con inclinaciones malignas.
El
Hombre Araña 3 carece de la frescura de la
película de hace cinco años, e incluso la segunda
era más atractiva, porque manejaba una trama con mayor
dosis de suspenso, por lo que tenía más interés
que el que posee esta tercera parte, la cual ha perdido carisma,
y ya no se diga el cierto encanto que sí era posible hallar
en la cinta original.
Lo
que sí hay que reconocer es que maneja un sentido del humor,
que es una de sus principales cualidades: la escena de la secretaria
con el inescrupuloso editor del periódico, o la postura
de Peter Parker, pavoneándose por la calle, son momentos
de chispa singularmente funcionales.
Visualmente
atrayente aunque todavía su enorme presupuesto luzca aún
excesivo para el resultado final, queda sólo como un producto
para pasar el rato, pero decepcionante en su conjunto por las
expectativas creadas, particularmente si se le compara con las
otras dos películas, que sin ser de alta calidad, eran
de mayor efectividad.