La Crítica de la Semana Marzo de 2007

 

ESCÁNDALO
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Una de las películas más controvertidas y audaces del año lo es la producción británica Escándalo (Notes on a Scandal), basada en la novela What Was She Thinking: Notes on a Scandal, de la escritora inglesa Zoe Heller, cuya trama aborda el ríspido y complejo drama de una profesora que se involucra sexualmente con su alumno de 15 años de edad.

De manera madura, sólida, a través de un planteamiento inteligente, el filme describe el desarrollo no sólo de ésta, sino de otras relaciones, que evocan la dimensión de la condición humana, y lo hace con capacidad de verosimilitud, sin excesos, gracias al talento del veterano director inglés Richard Eyre.

Como en su anterior Iris, sus personajes son seres de carne y hueso, con sentimientos, errores, debilidades, pasiones y deseos. He aquí el mayor mérito de un guión certero y efectivo: ahondar en las relaciones individuales, sin maniqueísmos ni convencionalismos.

Cabe resaltar que este acierto se da por partida doble, ya que es un retrato de dos relaciones tan complejas como intrigantes: no sólo la de la mujer casada con su jovencísimo alumno, sino entre ella y Barbara Covett, la vieja maestra, cuya personalidad es reflejada con agudeza y profundidad.

Es aquí donde la obra alcanza un nivel climático y atrayente, y logra sus mejores momentos. Su gran valor argumental no se da en el relato de la escandalosa relación en la que se comete un delito penal por tratarse de un menor de edad, sino en la descripción de esta mujer solitaria y amargada, que entabla relaciones posesivas con mujeres más jóvenes.

La cinta ahonda en una personalidad misteriosa, extraña, perversa, dominante y cruel, tan frágil como obsesiva.

Es un manifiesto psicológico perturbador, cuya narración en off funge como un recurso narrativo para mostrar, mediante las citas del diario personal de la vieja profesora, todos los matices de una personalidad sumamente compleja, que evoca el lado oscuro del ser humano.

No se trata de un asesino en serie ni un maniaco esquizofrénico, cuyo comportamiento sería más predecible, sino de una persona refinada y culta, que con aterradora sangre fría, premedita, analiza y está consciente de las consecuencias de sus actos, lo que la hace más peligrosa. En este sentido, la escena final es de un vasto e impactante poder de penetración por las posibilidades temáticas que abre.

La eficacia argumental fue recompensada con una nominación al Oscar como mejor guión adaptado, aunado al de música, para la inquietante banda sonora de Philip Glass.

Otras dos nominaciones de la película a los premios de la Academia de Hollywood fueron, más que merecidamente, para las actuaciones centrales de dos grandes actrices: esa excepcional dama inglesa que es Judi Dench, como actriz estelar, quien recibió su sexta nominación, y la australiana Cate Blanchett, aunque ella fue incluida en la categoría de actuación de reparto, lo cual resulta un poco inexplicable ya que su rol definitivamente es tan estelar como el de su contraparte.

Hay que señalar que ofrecen un memorable duelo histriónico que en mucho enriquece el relato. Ambas han sido ganadoras de la cotizada estatuilla, como actrices de reparto, por Shakespeare Apasionado (Shakespeare in Love) y El Aviador, respectivamente.

Ahora bien, al lado de la intensidad, el rigor dramático y el sentido humano que ofrece el filme, prevalecen ciertos puntos débiles, sobre todo en la recreación de situaciones que surgen de manera precipitada, como si apareciesen de imprevisto en la narración, luciendo forzosos, sin un necesario planteamiento de momentos previos esenciales.

De modo particular, me refiero a la elipsis en la que, tras el rumor que Barbara suelta, con toda malicia, a su compañero docente, surge la escena de la llegada de la histérica madre del alumno Steven Connolly a la casa de Sheba.

Asimismo, uno se queda con la impresión que la presencia de los reporteros y fotógrafos una vez que revienta el escándalo, es excesiva y algo sensacionalista, y al menos es una impresión que se deriva de la falta de capacidad de convencimiento.

Sin embargo, el balance general, sin duda, es positivo. Más allá de los cuestionamientos que podemos plantear, estamos frente a una obra de calidad, anti convencional, trascendente, vigorosa, que permea en la mente del espectador y que posee un necesario aire liberal contra la hipocresía del puritanismo que nos invade.

 
     
 

Notes on a Scandal

(Película británica dirigida por Richard Eyre con guión de Patrick Marber basado en la novela de Zoe Heller; Fotografía: Chris Menges; Música: Philip Glass; Edición: John Bloom y Antonia Van Drimmelon. Intérpretes: Judi Dench, Cate Blanchett, Bill Nighy, Andrew Simpson y Juno Temple) (2006)

 
  Eduardo Marín Conde  
 
 

 




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 Última actualización 4 de Marzo de 2007.