La Crítica de la Semana Abril de 2007

 

SEDUCIENDO A UN EXTRAÑO
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Un conjunto de elementos estereotipados y fórmulas mercadotécnicas, al estilo más típico de la industria de Hollywood, derivan en un verdadero fiasco, en Seduciendo a un Extraño (Perfect Stranger), lo que refleja que un producto comercial necesita algo más que simples esquemas promocionales, requiere alguna dosis de ingenio que sorprenda al espectador.

Concebido como un thriller erótico, con investigación de tipo policiaco que involucra un crimen, un ambiente de suspenso, una serie de variadas pistas sobre el asesino y por supuesto, una parte erótica con escenas de sexo.

Lamentablemente, todos estos elementos se mueven de manera forzada en una trama sobre una periodista que realiza una investigación de un afamado, mujeriego y sin escrúpulos publicista que se presupone sospechoso del asesinato de su amiga.

Todo es un costal de situaciones argumentales sin unidad ni coherencia. No hay fluidez en la historia: la cinta se mueve de manera convencional, para colocar, con calzador, situaciones que respondan a la parte teórica que dicta un manuscrito de fórmulas comerciales.

Es evidente la falta de talento e inteligencia para desarrollar el relato: el espectador queda indiferente, sólo pasa el rato, matando el tiempo, sin que la cinta sea capaz de suscitarle emociones, de atraparlo.

El problema es la notoria y evidente mediocridad del guión, y la falta de pericia del director James Foley, quien evidentemente no era el más idóneo para desarrollar un filme de esta naturaleza.

El realizador de la interesante Glengarry Glen Ross, de bajo presupuesto y de estilo muy diferente, pero que ya mostró sus limitaciones para el manejo de la acción, en una producción de mayor presupuesto como La Cámara (The Chamber), en la que no pudo trasladar la pantalla el sentido de la novela de John Grisham, aquí muestra la imposibilidad para imprimir un tono adecuado de suspenso e imprimir un aire de misterio.

Más aún, en su visión timorata, la única escena de índole pasional, que sucede en la mesa de un restaurante, está trazada sin pasión y sin convicción.

La pobreza argumental resulta aplastante: la historia es inverosímil, y las situaciones esenciales se resuelven con de manera improvisada, sin un sustento adecuado. Un ejemplo de ello es cuando el afamado publicista Harrison Hill, después de descubrir que su nueva asistente a quien trata de seducir, es una espía que busca introducirse a los datos de su computadora, y que cuenta con cómplices, acepta confiadamente al día siguiente que un completo desconocido entre a sus archivos, con el pretexto de que va a revisar que funcionen bien sus sistemas.

Así de absurda y ridícula es la trama. Por ello, el desenlace en el que se intenta una vuelta tuerca argumental, no causa emoción ni interés: todo se ha desarrollado de manera gélida, tibia, y el intento de sorprender yendo de una pista a otra, únicamente propicia indiferencia.

Para colmo de males, Bruce Willis muestra su falta de oficio histriónico y sus limitaciones como actor serio, sobre todo cuando está mal dirigido, como sucede en esta ocasión. Si en Pulp Fiction, Tarantino pudo sacarle jugo, en este caso su personificación es rígida e impávida, aún cuando está sendo sometido a juicio por asesinato.

En cambio, la sensual Halle Berry, sale mucho mejor librada: ella demuestra que sí es actriz, y es la única que destaca en su desempeño. La ganadora del Oscar por Monster’s Ball, se esfuerza por hacer creíble su papel, pero su tarea es inútil ante las incoherencias argumentales.

Por todo lo anterior, no es de extrañar, que tratándose de una cinta de corte con un claro propósito de triunfar en taquilla, sus resultados comerciales hayan sido tan malos, con recaudaciones menores a 20 millones de dólares en Estados Unidos (cuando su presupuesto fue de más de 40 millones), obteniendo una entrada promedio por sala, en su segundo fin de semana, de apenas 1,500 dólares.


Así pues, un redondo fracaso por partida doble: artístico y comercial.

 
     
 

Perfect Stranger

(Película estadunidense dirigida por James Foley con guión de Todd Komarnicki basado en una historia de Jon Bokenamp, Fotografía: Anastas N. Michos, Música: Antonio Pinto; Edición: Christopher Tellefsen. Intérpretes: Halle Berry, Bruce Willis, Giovanni Ribisi, Richard Portnow, Gary Dourdan, Florencia Lozano y Nicki Ayxoc) (2007)

 
  Eduardo Marín Conde  

 




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 Última actualización 23 de Abril de 2007.