La Crítica de la Semana Abril de 2007

 

LA REINA
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Una de las películas más esperadas y aclamadas de los últimos meses es, sin duda, La Reina (The Queen), un inteligente, sagaz, profundo y revelador testimonio de la reina Isabel II de Inglaterra.

Centrada casi en su totalidad en la semana que siguió a la trágica muerte de la princesa Diana en el accidente automovilístico en París cuando trataba de eludir a los paparazzis, la trama retrata la reacción de la monarca y su entorno, hasta el funeral multitudinario.

Lo que el filme construye es básicamente un drama intimista. En este sentido, al evocar una compleja personalidad, permite vislumbrar a una mujer extraordinaria, sometida a presiones, enfrentada a la adversidad, siendo víctima de sus propia educación, obstinada en ser fiel a las tradiciones y encerrada en el dilema de comportarse de acuerdo con las normas protocolarias o adaptarse a las condiciones surgidas de la reacción popular.

Con mano firme, una admirable fluidez para hacer atrayente la descripción de conflictos interiores en lugares cerrados, la película es un ejemplo de habilidad narrativa, de oficio cinematográfico.

Afronta y sale avante de numerosos riesgos, derivados del hecho de contar historias muy recientes, muy frescas en la memoria colectiva, y con personajes vivos de palpitante actualidad.
Sostiene su valor como documento histórico, porque intercala, con sagacidad y buen tino, imágenes reales de Lady Di y de su entierro, con la recreación de los hechos. De este modo, maneja, con precisión y talento, las elipsis, para saltar de una escena a otra contemplando diferentes puntos de vista y lugares.

Al evitar la narración lineal, el director Stephen Frears le imprime un tono de rigor histórico, y acrecienta el interés del espectador. El realizador de la célebre Relaciones Peligrosas (Dangerous Liasions), de la más que interesante pero subestimada Mary Reilly, de la intensa Liam, y de la poca conocida pero igualmente relevante Negocios Entrañables (Dirty Pretty Things) reafirma su versatilidad con ésta que es su obra más redonda, lo que lo consolida como uno de los cineastas más brillantes de la actualidad.

Porque La Reina tiene un gran valor como manifiesto político de las relaciones de poder, como testimonio de la influencia de los medios de comunicación y su efecto mediático. Al mismo tiempo, logra una reflexión importante y siempre atrayente sobre la monarquía y su futuro en el antiguo imperio británico.

De manera particular, destaca la visión de la relación entre el Primer Ministro, el entonces recién elegido Tony Blair, quien llevaba unos cuantos meses al frente del gobierno, y la reina, la cual está trazada con astucia y rigor.

La objetividad es una de las virtudes del filme: no hay maniqueísmos, ni exaltaciones chantajistas. Hay personajes de carne y hueso, que reaccionan de manera natural. Isabel II es un personaje completa y hondamente humano, que insta a la comprensión. Todo es un cuadro cargado de pletórica verosimilitud, y esa es una de sus principales cualidades.

Estamos, pues, ante un documento de gran trascendencia, como visión política, como manifiesto social, como compulsa histórica, como reflejo del fenómeno de masas en que se convirtió la muerte de Diana de Gales, como atestación del carácter humano, y sobre todo, como una pieza cinematográfica de alta calidad, porque ante todo, más allá de las interpretaciones y conjeturas de los sucesos reales, es una obra que atrapa al espectador, sin violencia, sin excesos, sin tremendismos, alejada de una mirada sensacionalista.

Desde luego, la película no sería lo mismo sin la presencia de la actriz inglesa, de 61 años de edad, Helen Miren, quien ofrece una interpretación simplemente soberbia, que le valió no sólo el justo reconocimiento de la Academia de Hollywood que le entregó el Oscar a la mejor actriz estelar, sino que literalmente arrasó con todos los premios de actuación del año, cosechando el Globo de Oro, el del sindicato de actores, el Bafta de la academia británica y los de los críticos de Nueva York, Los Angeles, Chicago, San Francisco y del National Board of Review.

En total, la cinta recibió seis nominaciones para el Oscar, incluyendo mejor película y dirección, además de guión original, vestuario y música.

 
     
 

The Queen

(Película británica en coproducción con Francia e Italia, dirigida por Stephen Frears con guión de Peter Morgan; Fotografía: Affonso Beato; Música: Alexandre Desplat; Edición: Lucia Zucchetti. Intérpretes: Helen Mirren, Michael Sheen, James Cromwell, Sylvia Syms, Alex Jennings y Helen McCrory) (2006)

 
  Eduardo Marín Conde  

 




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 Última actualización 12 de Abril de 2007.