Basada
en la novela clásica de la escritora inglesa Jane Austen,
Orgullo y Prejuicio (Pride & Prejudice),
es una película de sutil belleza formal que destaca por
sus cualidades tanto narrativas como argumentales, y que constituye
un buen ejemplo de adaptación literaria cinematográfica.
Ante
todo, vale la pena resaltar el logro del director Joe Wright de
conservar el sentido del relato original y la esencia de los personajes
para manifestar un conjunto de sentimientos y pasiones, de deseos
e ilusiones, que caracterizaron la obra literaria de Austen (fallecida
a los 42 años de edad), que expande ironía y profundidad
psicológica.
La
acción se ubica a fines del siglo XVIII, en la misma época
en la que Austen escribió la novela, en 1797, y narra las
dudas, los conflictos y los pesares sentimentales de la joven
Elizabeth Bennet, una de las cinco hijas de una familia de mediana
posición que se codea con la alta aristocracia en la rígida
y clasista Inglaterra monárquica.
No
podemos olvidar que las historias de amor siguen siendo las más
recurridas por el cine, en todas las épocas, y precisamente
la cinta nos cuenta una sencilla historia de amor, detrás
de la cual se esconde un agudo y preciso retrato de una época,
con su trazo de las relaciones sociales, los convencionalismos
morales y el papel marginal femenino, bajo un esquema en el que
los compromisos matrimoniales eran impuestos.
No
es un testimonio politico: es un manifiesto de conflictos intimistas
humanos, de expresión de sentimientos individuales y de
afectos familiares, que lucen sinceros.
Con
agilidad narrativa y buen tacto, la riqueza del universo de Jane
Austen se despliega en la pantalla con una evidente calidad en
la puesta en escena que sabe alejarse de la típica novela
rosa.
Pero
sobre todo, tiene la cualidad de ofrecer un reflejo de la vida
cotidiana en sus menores pero no menos relevantes detalles. El
relato funciona con eficacia y hace honor al talento literario
de Austen, quien representó un caso muy significativo en
la historia del papel de la mujer en la sociedad, y cuya obra
siempre ha resultado muy atractiva para el séptimo arte.
De
manera específica, Orgullo y Prejuicio
ha sido trasladada tres veces anteriores a la pantalla grande:
en 1940 con el legendario Laurence Olivier y Greer Garson; en
1985, en una producción televisiva de la BBC de Londres,
y en 1996, con Colin Firth y Jennifer Ehle, la cual, a pesar de
ser quizás la mejor, pasó injustamente desapercibida.
Asimismo,
destaca la adaptación de 1995 de su primera novela, Sensatez
y Sentimientos (Sense and Sensibility), con un memorable
reparto encabezado por Emma Thompson (quien además ganó
el Oscar por la realización del guión), Kate Winslet
y Hugh Grant, dirigida por el brillante cineasta taiwanés
Ang Lee, el seguro ganador del Oscar de este año por Brokeback
Mountain.
Por
cierto, Emma Thompson contribuyó voluntariamente, y sin
crédito, a pulir el guión de esta version de Orgullo
y Prejuicio que ahora nos ocupa.
Entre
ambas películas basadas en Austen, hay diferencias: la
de Ang Lee era más conmovedora, más intensa, mejor
compenetrada.
Y
aquí llegamos al punto débil de Orgullo
y Prejuicio: es una cinta correcta y eficaz, pero
le hace falta inspiración, para tocar más nuestras
fibras sensibles, para dejarnos una huella más que nos
estremeciera.
El
balance general, sin embargo, es bastante satisfactorio: sus virtudes
formales son evidentes, siempre fluye con dinamismo y se ve con
sumo agrado.
El
reparto luce sólido, con la madurez interpretativa de Brenda
Blethyn (nominada en 1997 al Oscar por Secretos y Mentiras
Secrets and Lies-), Donald Sutherland y una breve aparición
de la magnífica Judi Dench, pero la que realmente sobresale
es la guapísima actriz inglesa Keira Knightley, muy popular
por La Maldición del Perla Negra (Pirates of the Caribbean.
The Curse of the Black Pearl), quien justamente ha recibido,
a sus 20 años de edad, una merecida nominación al
Oscar como actriz estelar. Al principio, el director Wright tuvo
sus dudas de darle el papel principal porque le parecía
que era demasiado bonita para el perfil del personaje, pero se
convenció ante su evidente talento.
Además,
la película tiene otras tres nominaciones, en las categorías
de vestuario, dirección de arte y música.