La Crítica de la Semana Mayo de 2006

MISIÓN: IMPOSIBLE 3
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En la tendencia de realizar películas basadas en populares series televisivas, que ha proliferado desde hace ya varios años, sobre todo a partir de El Fugitivo (1993), Hollywood trasladó a la pantalla grande, a nivel de gran producción, Misión: Imposible, aplicando toda una gama de efectos especiales, en medio de espectaculares locaciones, para darle vida a esta trama sobre espías y conspiraciones de pletórica acción, al puro estilo de las cintas de James Bond.

Bajo la dirección del famoso Brian de Palma, la primera película surgió en 1996, cuyo éxito obligó a una secuela cuatro años más tarde, ahora bajo la batuta del especialista en cine de acción, el chino John Woo.

La tercera parte de esta serie era inevitable. Seis años después, un nuevo director aparece en escena: J. J. Abrams, en su debut cinematográfico, avalado por buenas cartas de su amplia experiencia en la televisión, ya que es nada menos que el realizador de los pilotos y director de varios capítulos de las aclamadas Alias y Lost, esta última ganadora del Emmy y del Globo de Oro como mejor serie de drama.

Si el realizador ha cambiado, el protagonista de Misión: Imposible, por supuesto, sigue siendo el mismo, por cuestiones mercadotécnicas: Tom Cruise, quien también funge como co productor, lo que le ha redituado en una carretada de dólares. Convertido en el máximo estrella comercial de Hollywood, ha sido el gancho indiscutible de taquilla en la tres producciones, con su imagen sexualizada.

El estilo narrativo es el mismo: ritmo torrencial, cortes incesantes, sofisticados elementos visuales para recrear el glamour (autos, ropa, mansiones de lujo), bellas mujeres, una buena dosis de persecuciones, explosiones y autos destruidos, y las situaciones extremas en las que el protagonista central se ubica al borde del peligro.

La formula es clara: brindarle al espectador una acción incesante, para levantarle su adrenalina desde la comodidad de su butaca.

El resultado en todos los casos es, por lo tanto, muy similar. No se puede esperar más. Son dos horas de entretenimiento, adecuado para matar el tiempo, pero sin ninguna expectativa de calidad artística ni de profundidad en el contenido. Su propósito no es el realismo sino el espectáculo.

El objetivo es la diversión, lograr que el espectador pase el rato, a través de un producto de ficción, y a qué dudarlo, éste se cumple satisfactoriamente, lo cual es un mérito y también una de las funciones intrínsecas del cine.

Pero nada más. Al momento de prenderse las luces de la sala, hemos olvidado la película, la trama no trasciende. Ni nos ha conmovido ni nos ha dejado huella.

Es sólo una fórmula para desgastar el tiempo y para olvidarnos momentáneamente de nuestros problemas y tensiones cotidianas.

Entretenimiento instantáneo y fugaz, pero necesario. Al carecer de otro tipo de pretensiones, ello resulta, incuestionablemente válido.

Ahora bien, sin salirse de este esquema y dentro de sus propias limitaciones, incluyendo la poca inteligencia de los diálogos, hay que reconocer que esta tercera parte de la serie posee una ventaja sobre las dos anteriores: un desarrollo temático más complejo, un poco más elaborado, incluyendo el manejo de los tiempos narrativos, ya que prácticamente todo el relato transcurre en flash back, y la historia se abre con una escena climática, que también va a marcar el cierre de la trama.

Ello obedece al estilo del director Abrams, muy recurrido en la serie televisiva Alias, y en este sentido, su elección para dirigir esta superproducción ha resultado un singular acierto.

Otra cualidad es la conformación del personaje del villano, encarnado nada menos que por el ganador del Oscar al mejor actor estelar por Capote, Philippe Seymour Hoffman. En este tipo de cintas de acción, los villanos desempeñan un papel clave para su impacto en las audiencias, y el ejemplo cumbre de ello lo encontramos en el caracter de El Guasón (Jocker) que encarnó Jack Nicholson en la primera película de Batman.

 
     
 

Mission: Impossible 3

(Película estadunidense dirtigida por J. J. Abrams con guión suyo, de Alex Kurtzman y Roberto Orci; Fotografía: Daniel Mindel: Música: Michael Giacchino; Edición: Maryann Brandon y Mary Jo Markey. Intérpretes: Tom Cruise, Philippe Seymour Hoffman, Michelle Monaghan, Ving Rhames, Laurence Fishburne, Billy Crudup, Maggie Q y Bahar Soomekh y Keri Russell) (Paramount, 2006)

 
     
  Eduardo Marín Conde  
 

 




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 Última actualización 7 de Mayo de 2006.