Tres
años de la muy taquillera La Maldición del Perla
Negra (Pirates of the Caribbean. The Curse of the Black Pearl),
Hollywood, en su clara visión mercantil, ofrece la segunda
parte, o más bien, una nueva producción con una
historia diferente, siguiendo la misma formula que ya probó
su éxito: una mezcla de aventuras y mucho espectáculo,
una dosis de fantasía, sofisticados efectos especiales,
sentido del humor y la presencia de un carismático reparto.
Todos
estos elementos, como en su antecesora, vuelven a conjugarse en
Pirates of the Caribbean. Dead Mans Chest,
que ahora sí, en español lleva el título
original de Piratas del Caribe, con el agregado El
Cofre de la Muerte.
Y
como en la primera parte, la película cumple con su objetivo
esencial de ser un vehículo garantizado de entretenimiento
porque todos estos elementos funcionan, y a lo largo de dos horas
y media, atrapa al espectador y lo lleva a una dimensión
de fantasía, que es ante todo, espectáculo visual
y una opción ideal para olvidarse de los problemas cotidianos.
Sin
un relato complejo, sin el desarrollo de caracteres profundos,
desde el principio la cinta deja en claro su apuesta por un esquema
argumental sencillo, en el que se invita al espectador a ser cómplice
de un juego que no se toma en serio a sí mismo, y que con
un bien definido propósito de la parodia, busca la continua
diversión, siempre necesaria para nuestro estado de ánimo.
Por
ello es que Piratas del Caribe. El Cofre de la Muerte
cumple cabalmente con su cometido, sin mayores pretensiones, lo
cual, sin duda, posee su mérito.
Así,
ante nuestros ojos vemos desfilar, en una admirable recreación
que se torna verosímil gracias a los efectos computarizados
y a un magnífico trabajo de maquillaje, a extraños
seres e insólitas criaturas, que constituye un auténtico
elogio a la imaginación.
Lo
importante aquí es la recreación de estos personajes,
combinados con un dinámico sentido de la aventura que recupera
lo mejor del subgénero de piratas con el que desde los
años 30, Hollywood logró cautivar a las grandes
masas.
El
director Gore Verbinski, el mismo realizador de la primera parte,
entiende con claridad este aspecto y se dedica a cumplir su parte
como simple artesano, para darle agilidad narrativa y un ritmo
trepidante, en el que no hay cabida para diálogos vastos
ni serios, sino para unas cuantas frases sueltas y una acción
incesante, sin que resulte en ningún momento excesiva o
agobiante.
No hay que buscar las cualidades del filme en el contenido ni
en el desarrollo del relato, sino en su vigorosa capacidad de
enretenimiento, para lo cual se requiere talento y eficiencia,
así como la prudencia de evitar caer en complacencias o
banalidades que son muy recurrentes en otras realizaciones.
Hay
que agradecer también al reparto, que en todo momento entiende
este juego. Los actores brindan, en la recreación de los
personajes, el exacto sentido histriónico, con una chispa
de humor y una inclinación anti formal que echa a un lado
un innecesario toque trágico.
Creo que es precisamente en el reparto donde las dos películas
de esta saga, que ya promete una tercera parte, que queda abiertamente
anunciada al final de esta cinta, encuentran su punto de equilibrio
entre la historia y los componentes técnicos.
Son
los actores los que ubican el nivel adecuado para envolver a la
audiencia en el verdadero sentido cinematográfico de ambas
producciones.
Al
lado de Johnny Depp, quien vuelve a ofrecernos una memorable interpretación
del cínico y egoista capitán Jack Sparrow (que le
valió ser nominado al Oscar como mejor actor estelar por
las primera parte), destacan lo mismo la bellísima y muy
talentosa actriz inglesa Keira Knightley, de 21 años, que
veteranos como Bill Nighy, en su sorprendente papel del capitán
fantasma Davy Jones, o Jonathan Pryce.
El
resultado es un producto de una gran frescura, cargado con poderosas
imágenes que nos transportan a un mundo imaginario, y que
justifican la existencia de la tecnología en el cine.
Y como recomendación para los amantes del cine, al igual
que sucede con X Men 3, hay una escena final, una vez concluidos
los créditos, que nos da la pauta para la siguiente película
de esta serie de aventuras.