En
pleno boom del género de animación,
que se ha colocado en la vanguardia cinematográfica mundial,
los estudios Pixar nos ofrecen una vez más, una película
de alta calidad, como ha sido su sello característico desde
su creación.
El
nuevo reto que significó la concepción y el desarrollo
de Cars, ha sido superado con creces,
a partir de la creatividad y el ingenio . Lo que nos encontramos
es una obra trazada por el ingenio, la frescura en el sentido
del humor, con personajes sólidamente desarrollados y el
manejo de todo un concepto del lenguaje cinematográfico.
En
su séptimo largometraje en este fructífero campo,
Pixar vuelve a demostrar las grandes alturas que ha alcanzado
y que han transformado radicalmente el género.
A
partir de los notables éxitos logrados por sus películas,
se dio una fuerte competencia. Pero mientras otros estudios han
tenido grandes fracasos no sólo en cuanto a calidad sino
a nivel comercial, como la Warner Bros, Pixar ha sido un inusitado
y meritorio caso de éxito en los dos ámbitos, desde
que en 1995 sorprendió a la industria con Toy Story,
la primera película de dibujos animados realizada enteramente
por computadora, aunque ello no signifique que se prescinda del
dibujo tradicional a mano, que debe seguir haciéndose en
una primera etapa de bocetos.
El
filme fue clave y de una enorme trascendencia: abrió el
campo al dibujo digital en 3D, que hasta entonces sólo
se aplicaba para crear ciertos efectos visuales, y creó
personajes de un gigantesco impacto que se arraigaron en la mente
del público, a nivel de los clásicos de Walt Disney,
como Buzz Lightyear.
Tras
Toy Story, Pixar mantuvo su capacidad creativa y su sentido
de inventiva , con Bichos (Bugs), Monsters Inc, la segunda
parte de Toy Story, Buscando a Nemo (Finding Nemo)
y Los Increíbles (The Incredibles), estas
dos últimas ganadoras del Oscar como mejor película
animada.
Todas
ellas, además, han sido grandes taquillazos, como lo ha
sido ya Cars, que, en sus primeras semanas, ha recaudado alrededor
de 200 millones de dólares en Estados Unidos.
En
total, las seis cintas anteriores de Pixar han obtenido ingresos
por 3,200 millones de dólares a nivel mundial, es decir,
un asombroso promedio de 533 millones por película.
De
éstas, destaca Buscando a Nemo, que con ingresos
de 850 millones de dólares (340 millones sólo en
Estados Unidos), es la cinta animada más exitosa, por detrás
de Shrek 2, también producida por computadora,
del estudio rival Dreamworks, que fue todo un impresionante fenómeno
al ubicarse como la tercera película más taquillera
de la historia en el mercado norteamericano, únicamente
superada por Titanic y La Guerra de las Galaxias (Star Wars).
Lo
anterior ha contrastado con los tropiezos de Disney, el estudio
que creó el género hace seis décadas y lo
impulsó a la cima, pero que en los últimos años
ha sufrido descalabros, tanto con realizaciones que han dejado
mucho que desear como Vacas Vaqueras o Chicken Little. A
nivel comercial, Disney no ha conseguido ningún gran éxito
en taquilla desde Tarzan, en 1999, realizada bajo la técnica
del dibujo tradicional.
Hay
que recordar que a partir de un acuerdo estratégico, Pixar
producía las películas en tanto Disney las promovía
y distribuía. Recientemente, ambas compañías
se fusionaron, para lo cual Disney desembolsó 7,500 millones
de dólares, cuando hace 23 años desechó adquirir
la recién creada Pixar, que era un pequeño departamento
de la Industrial Light and Magic, de George Lucas, por 5 millones.
Ahora,
con este acuerdo empresarial, el principal socio de Pixar y dueño
de Apple, Steve Jobs, se convirtió en el principal accionista
individual de Disney, con 7% de las acciones y el cargo de vicepresidente.
Hay
que esperar qué resultados depara esta fusión, sobre
todo, por la duda si los creativos de Pixar pueden seguir trabajando
con la misma libertad, ya que ahora tendrán que asumir
también otras responsabilidades, como es el caso de John
Lasseter, el director creativo de Pixar, quien tras Toy Story
y Bichos, volvió a dirigir con Cars,
y que ahora será el encargado de diseñar nuevas
atracciones en los parques de Disney.
Cars
es un ejemplo de calidad narrativa, de un argumento sólido
donde no hay ni escenas desperdiciadas ni situaciones injustificadas.
Ante todo, es un producto de entretenimiento pleno, que es un
objetivo esencial del cine mismo.
El
relato funciona con creces, poque mantiene el interés de
principio a fin, posee agilidad, y se erige como un válido
microcosmos social.
La
trama aborda la historia de un ególatra novato corredor
de autos, convertido en la sensación deportiva, que se
pierde en la carretera y se ve de repente enmedio de un pueblo
en decadencia que años atrás vivió su auge,
sobre la legendaria ruta 66.
Es
una historia eficaz que aborda diversos ámbitos, como la
prevalencia del mercantilismo en el espectáculo y el deporte,
donde las figuras son prescindibles y utilizadas por los intereses
comerciales, y que también manifiesta toda una amplia gama
de sentimientos y de actitudes humanas.
La
novedad es que los personajes son representados por carros, lo
que permite la explotación de una fresca vena humorística
cargada de ironía social.
Tal
resolución argumental conllevaba riesgos, sobre todo en
el plano de lograr la necesaria capacidad de convicción
e identificación con el público, pero el filme sale
avante, por el ingenio y el toque oportuno que evita el chiste
vulgar o el simplismo.
El
auge de los dibujos animados le ha permitido dejar atrás
definitivamente, el sello de cine infantil. Una vez más
es válida la premisa de que una buena película para
niños será siempre una buena película para
adultos.