El
género documental ha gozado en el último lustro
de un auge tanto artístico como comercial, con la aparición
de una amplia variedad de películas de calidad y de relevancia
temática que han tenido acceso a la exhibición masiva.
El
gran impulso a este particular género cinematográfico
se dio de manera fundamental gracias al controvetido, audaz y
extravagante cineasta estadunidense Michael Moore, el hombre que
causó conmoción cuando en marzo de 2003, al subir
al estrado del Teatro Kodak de Los Angeles a recojer el Oscar
que había ganado por la impactante Masacre en Columbine
(Bowling for Columbine) despotricó contra el presidente
Bush y lo calificó como una verguenza por la invasion a
Irak, que había comenzado apenas cuatro días antes
y cuando todavía tenía a la inmensa mayoría
de la opinion pública norteamericana a su favor.
Un
año después, su siguiente película, Fahrenheit
9/11, una virulenta denuncia contra Bush por su política
en el Medio Oriente y su relación con los saudíes
y la familia de Bin Laden, relevante pero tendenciosa, se convirtió
en un sorprendente e insólito éxito de taquilla,
al recaudar casi 120 millones de dólares en el territorio
norteamericano.
Las
sorpresas no pararon ahí. En 2005 la producción
francesa La Marcha de los Pinguinos también gozó
de un notable triunfo en las salas, con ingresos de alrededor
de 60 millones de dólares en Estados Unidos, y fue galardonada
con el Oscar al mejor documental.
Los
exhibidores se dieron cuenta de las enormes posibilidades comerciales
de los documentales, antes restringidos sólo a funciones
privadas en recintos universitarios o embajadas.
Este
tipo de películas aparecen también en video con
mayor frecuencia, aunque desde luego, la ceguera de muchos distribuidores
sigue limitando a cintas que pudieran tener mejores opciones,
como fue el caso de la conmovedora y brillante Nacidos en
el Burdel (Born Into Brothels), que en 2005 ganó el
Oscar como mejor documental, y que merecía una adecuada
promoción para resaltar sus grandes cualidades ocultas
en un título ciertamente engañoso.
Entre
otros de los filmes documentales que han llegado a las pantallas
con importante aportación sobre cuestiones políticas
o sociales, son Niebla de Guerra (Fog of War), Retratando
a los Friedman (Capturing the Friedmans), Super Engórdame
(Super Size Me), la producción multinacional europea
La Pesadilla de Darwin (Darwins Nightmare) y Enron:
The Smartest Guys in the Room.
En
México, resulta revelador que la mejor película
de este año haya sido precisamente un documental: En el
Hoyo, de Juan Carlos Rulfo, el retrato humano y cálido
de un grupo de trabajadores de las obras del segundo piso del
Periférico en la Ciudad de México.
Ahora
llega a las pantallas, otro documental de innegable valor: La
Verdad Incómoda (An inconvenient Truth)., un testimonio
crítico de la gravedad del problema del calentamiento global
en el mundo.
En
realidad, se trata de la versión cinematográfica
de la conferencia que el ex vicepresidente de Estados Unidos,
Al Gore, ha impartido en diferentes lugares del mundo, basada
en su propio libro homónimo.
La
película presenta, con gráficas digitales, ilustraciones
animadas e imágenes fotográficas y de video, el
panorama del calentamiento y sus repercusiones en distintas zonas
geográficas, entremezclando anécdotas biográficas
de Al Gore.
La
parte medular y la cualidad esencial del filme es el planteamiento
de que este problema no se reduce sólo a una cuestión
científica ni política, sino que abarca un aspecto
de índole ética y moral.
En
este sentido, hace hincapié en el hecho que ni el Congreso
norteamericano ni el actual gobierno de Bush lo han afrontado
con seriedad por lo que no han aprobado una serie de medidas necesarias
para afrontarlo, principalmente la ratificación del Protocolo
de Kioto, que sólo EUA y Australia, entre los países
más desarrollados, no han validado.
De
manera persuasiva y con abundancia de detalles científicos,
se pone de manifiesto que existe unanimidad absoluta entre la
comunidad científica internacional, de que el calentamiento
global acentúa la penuria en vastas zonas del planeta y
es la causa de multiples desastres naturales que han surgido a
un ritmo mucho mayor al de la tendencia histórica natural:
inundaciones, erosiones, aumento de las zonas áridas, disminución
del caudal de lagos y ríos, y avance de los desiertos.
Un
dato impactante es que la temperatura se elevará en los
próximos años hasta 3.5 grados, lo que representa
un nivel equivalente al que se dio en la última glaciación,
y que ya es notorio en el derritimiento de las capas de hielo
en las zonas polares.
Asimismo,
se plantea un panorama desolador si no se adoptan medidas urgentes
para reducir el nivel de dióxido de carbono, cuya emisión
proviene casi en una tercera parte de Estados Unidos, y que intensifica
el efecto invernadero, y que causaría la inundación
de vastas zonas del orbe y de ciudades enteras, como Nueva York,
Pekín, Shanghai y Amsterdam.
Más
allá de su inobjetable trascendencia, la película
conserva su interés argumental y claridad conceptual. No
cae en una visión radical y mantiene, con seriedad y objetividad,
el tono crítico contra la indecisión de la Casa
Blanca para adoptar las acciones necesarias en torno a dicha problemática.
Su
gran mérito es suscitar en el espectador una reflexión
y hacerle despertar conciencia sobre el asunto. Sin embargo, su
parte débil es que se convierte en un culto a la personalidad
de Al Gore: él es omnipresente a lo largo de la narración,
se le ve en escenas de su infancia, de su carrera política,
en distintos foros y transitando por aeropuertos, siempre preocupado
del problema, consultando su computadora. Todo ello resulta innecesari
o y forzado, sobre todo cuando maneja aspectos politicos como
la elección presidencial del año 2000 que perdió
contra Bush, por lo que por momentos desluce al parecer un vehículo
propagandístico a su favor con miras a su posible participación
en la nominación del Partido Demócrata para los
comicios de 2008.
La
Verdad Incómoda se perfila como favorita para ganar, el
último domingo de febrero, el Oscar como mejor documental
del año.