LA
MUJER DE MI HERMANO Y LA CRITICA DE CINE.
Fuera del Premio Pedro Sienna, el Oscar chileno, quedó la película
La Mujer de mi Hermano, a pesar de los esfuerzos de la Fox para
imponerla en Chile. La cinta producida por Stan Jakubowicz, Shallow
Entertaiment y Muvies ha tenido una taquilla excelente en países
como México y Perú, apoyada por un fuerte marketing las
entradas cortadas hasta ahora suman un número apreciable para
una cinta latina. Sin embargo, la crítica especializada cinematográfica
de los países donde se ha estrenado La Mujer de mi Hermano
ha optado por lo peor que se puede hacer a una película: la ha
ignorado. Esto ha sido palpable especialmente en México, donde
comentamos el asunto con Tomás Pérez Turrent, uno de los
críticos más serios del país, y nos respondió:
Sólo comento el cine que vale la pena, el que dice y deja
algo. Los pocos críticos dignos de respeto han guardado silencio
unánime y cuando se han referido han sido demoledores.
En CINEBUTACA-México se le concedió dos puntos, y se la
calificó como: Irregular cinta del ex director de video
clips, Ricardo de Montreuil, donde apenas destacan detalles visuales
de calidad. En CINEFILIA, el crítico Ojo de Lince, con
su singular estilo es preciso en sus comentarios: No es que la
película sea mala, pero el resultado final es decepcionante.
Está dirigida como una novela para televisión. Jaime Bayly,
autor del guión, es un escritor que sabe su oficio, pero le falta
profundidad. Es, para decirlo en dos palabras, un escritor light. Con
los temas que aborda quiere ser provocador, pero más bien escandaliza,
que es la razón del éxito de taquilla de La Mujer
de mi Hermano.
La producción y la fotografía resultan irreprochables.
Todo es bonito: la casa, el vestuario, los encuadres, los actores, la
música, limpiecito se ve Santiago de Chile donde fue filmada.
Pero en ningún momento el espectador se siente enganchado con
el conflicto de los personajes, y conste que la historia da para eso:
un triángulo amoroso entre dos hermanos y la esposa de uno de
ellos (no por nada la novela se llama así). Entiendo que esto
puede deberse a dos causas: a la falta de profundidad del guión
y a la incapacidad de los actores y el director. Me explico: el conflicto
entre los personajes no está adecuadamente planteado. ¿Por
qué el personaje de Bárbara Mori (Zoe) sin explicación
alguna soporta tanto que no se la coja su marido? ¿Es tonta o
qué? ¿Por qué hasta diez años después
de casada se da cuenta que le gustaría cogerse a su cuñado,
si siempre lo ha tenido ahí? Se pudo haber resuelto con algo
que indicaran que el amor entre ellos fue una cosa de evolución
en el tiempo, pero nada así lo indica. Lo más lógico
es que el cuñado hubiera regresado, no sé, de vivir en
el extranjero, pero si siempre se han visto, ¿por qué
hasta ahora sin nada que lo justifique? Independientemente de eso, Bárbara
Mori revela sus limitaciones de actriz de telenovela. No se decide a
hacer algo con su personaje, a definirlo: ¿es una señora
caída, es una perdida, es cachonda, es reprimida, es hipócrita,
o qué? Eso sí: retrata de poca madre en la pantalla grande,
pero no se puede ser actriz de cine nomás por retratar bien.
Hay que saber actuar, porque en el cine se te nota todo, todo se magnifica,
lo bueno y lo malo. Por otra parte: ¿a quién chingados
se le ocurrió que Gonzalo (Manolo Cardona), el hermano pintor,
hable como artistillo de la Condechi? Si se supone que el tal Cardona
es colombiano, ¿por qué habla como chilango? Entiendo
que la película no está situada en una ciudad específica,
podría ser cualquiera de América Latina, y que el reparto
es multinacional (Cristian Maier es peruano, como el escritor y el director;
Beto Cuevas, en el papel de padrecito, es chileno; la Mori es uruguayo-chilanga;
Gaby Espino es venezolana, están también Angélica
Aragón, como la mamá de los hermanitos (nos preguntamos
cómo es posible desperdiciar a una actriz de su talento en una
intervención mínima), y Bruno Bichir, como la loca Boris,
amiga de Zoe-Mori, (en otra intervención penosa); pero lo de
Cardona me parece un error garrafal. Incluso llegué a pensar
que a lo mejor hicieron una edición especial para México:
¿de cuando acá un colombiano dice ¿Vas y
chingas a tu puta madre?, como lo haría cualquier chilango. Si
acaso te manda a la jodida, porque los mexicanos tenemos el monopolio
en eso de mandar a la chingada. Y a cada rato Gonzalo se la pasa diciendo
güey. Puf.
Este fenómeno también ha sido palpable en países
como Chile, donde algunos críticos respetados del país
han sido demoledores cuando se han referido a la cinta. Por ejemplo,
Leopoldo Muñoz, del grupo El Mercurio la calificó con
una estrella (regular), que ha sido la calificación generalizada
que ha encontrado en guías de cine, y menciona: la gran
falla de la puesta en escena consiste en la mínima sensualidad
de las escenas entre los amantes, motor que detona el conflicto y que
debería atrapar la atención de los espectadores. Respecto
a la breve aparición de Beto Cuevas como un sacerdote amigo de
la familia de Ignacio, su presencia no gravita en el argumento y aparece
igual de caricaturesco que Boris (Bruno Bichir), el amigo gay de Zoe.
En suma, un proyecto fallido que no transmite cosa alguna9. Otro crítico
importante chileno, Italo Pasalacqua (en revistas y Chilevisión)
catalogó a la película con una nota dos (de siete), indicando
que le dio la impresión de que estaba viendo una telenovela
en la cual uno espera que en cualquier instante se corte para anunciar
que continúa en otro capítulo. La dirección y las
actuaciones son menos que suficientes por múltiples razones,
pero especialmente por un guión débil, menos que básico,
predecible, en el cual uno adivina exactamente lo que viene, y con errores
garrafales, como escenas sin resolución y diálogos básicos,
con personajes que cambian de nombre sin justificación, sin imaginación,
con una falta de vocabulario que da vergüenza ajena. Es una lástima
que un trabajo de producción relevante lleve a nada. Olvídese
de perder su tiempo viéndola.
El mismo autor del guión Jaime Bayly, en periódico chileno
La Tercera, enumera las cosas que no le gustan de su película:
que las escenas entre Gonzalo y su novia parezcan un tanto forzadas
o fuera de contexto; que la escena clave del pacto entre Ignacio y Zoe
sea de una gelidez abrumadora, lo que no está mal, pero quizá
debió tener algunos matices de enfado, de rabia, de recriminaciones
mutuas, para luego acabar, extenuados ambos, en ese pacto frío,
pero no tan rápido, no tan fácilmente; que se digan tantos
"cabrón, chido, güey, no mames", tantos y tantos
mexicanismos que por momentos pueden irritar; que la empleada, siendo
mexicana, diga "re bien", algo inverosímil; que Ignacio
pregunte en el hotel por su esposa, la señora Edwards, y que
el botones le entregue flores a la misma señora, llamándola
señora Barclay (suprimieron una escena y no quedó
explicado que ella se registra con su apellido de soltera); que Ignacio
le diga en broma al cura "si sigues así, vas a llegar a
Papa", una línea que yo no escribí y que me parece
fallida, pero los actores cambian el guión tantas veces como
les da la gana y uno tiene que resignarse a ello; que Ignacio se muera
de frío en una piscina de la que sale humo y parece hirviendo,
casi un jacuzzi; que Gonzalo bese y acaricie a su cuñada en la
cocina, cuando su hermano y su madre están a pocos pasos, lo
que parece un riesgo excesivo; que la empleada, tan simpática
ella, los pille en la cocina y luego no diga nada, no lo hable con Zoe,
con lo cual esa escena queda un tanto descolgada; y, por supuesto, que
yo no actúe en ella.
Consultados para esta nota, vía mail, dos de los jurados del
Premio Pedro Sienna, nos resumieron sus razones para dejar fuera la
nominación de La Mujer de mi Hermano del Oscar chileno:
Uno dice: La estructura narrativa se pierde irremediablemente.
En la cinta no existe aporte alguno al trabajo del lenguaje cinematográfico,
ni menos a cierta realidad social o histórica. No mantiene el
ritmo y cae en sentimentalismos mal resueltos, con diálogos plagados
de situaciones comunes y expresiones a medias por actuaciones deslucidas
sin apoyo en algún buen parlamento y que hacen más evidente
el poco talento directivo. El otro crítico nos responde
escuetamente: No existen en esta cinta planteamientos estéticos
y los éticos son incorrectos.
Es verdad que en La mujer de mi hermano se plantea una apología
de la mentira: el mismo Bayly, en la nota antes citada escribe que entre
las cosas que le gustan de su película está que todos
los personajes, salvo uno -el amigo gay-, mientan una y otra vez...
lo que me hace pensar que la película bien podría llamarse
Todos Mienten, y es cierto: hasta el cura amigo de la familia, induce
a la mujer a mentir para justificar su embarazo. Beto Cuevas, el ex
músico de La Ley, justificó en Chile este pequeño
rol afirmando: Estoy muy contento y satisfecho con el resultado,
porque mi aparición fue pequeña pero consistente.
Hoy se prepara para su primer protagónico: Es un salto
kilométrico, pero ya lo he probado. Si lo puedo hacer en un papel
de dos y cuatro escenas, por qué no en un papel de 60 escenas,
subrayó al respecto. De miedo su declaración, porque hay
una diferencia notable entre cuatro minutos y sesenta minutos. El cantante
encarnará a un profesor de filosofía que se enamora de
una mujer mas joven que él, en un proyecto cinematográfico
del mismo director de La Mujer de mi Hermano y su productor Stan
Jakubowicz. Ha declarado Beto Cuevas al sitio de Radio Cooperativa.cl
y Teletrece Internet que desde los primeros contactos se vio seducido
por las características del filme: "A mí lo primero
que me mandaron fue un resumen de la historia y me sacó lágrimas.
Es una linda historia de vida y aparte es una película romántica,
donde la interpretación de los actores es muy importante. Para
este profesor de filosofía ya estoy barbón, estoy preparándome
para este personaje. Me voy a meter varias semanas a la universidad
a clases de filosofía", relató con ingenuidad. Según
ha informado Ricardo de Montreuil la película se llamará
Una vez más, se comenzará a filmar en marzo y se
ha encomendado la escritura del guión a un escritor argentino,
que tiene estas semanas para terminarlo. Como si un guión fuera
un acto de fe y no necesitara madurar y surgir de profesionalismo, intención
adecuada, lógica, imaginación y sentido del arte de hacer
cine. Es decir, aquí esperemos más de lo mismo y cerremos
esta nota rescatando una de las opiniones consultadas: No es que
La mujer de mi hermano sea mala: su producción es
espléndida, pero el resultado es una decepción. Son recursos
perdidos en la historia clase B del cine.
Por Richard Moller, CINEABC. 16 de enero de 2006.