La animaciÛn es uno de los gÈneros cinematogr·ficos donde m·s han florecido
la creatividad y el talento en los ™ltimos aÒos. El m·s reciente estreno
de la compaÒÌa Walt Disney, Buscando a Nemo, demuestra no sÛlo
la alta calidad de los dibujos sino sÛlidas virtudes artÌsticas y narrativas.
Es un notable ejemplo de equilibrio entre la estilizaciÛn visual y el
ingenio para recrear una deliciosa f·bula sobre la convivencia del hombre
con su entorno natural.
La pelÌcula
entremezcla aventura, suspenso y sentido de la acciÛn con dos elementos
claves: el manejo del humor y una convincente visiÛn del mundo submarino
que nos remite a los documentales de Jacques Costeau.
Buscando
a Nemo es la quinta realizaciÛn derivada de la fructÌfera alianza
entre el estudio de animaciÛn Pixar, del billonario Steve Jobs, fundador
y actual presidente de Apple, y la Walt Disney, la cual dio lugar en
1995 al primer largometraje de dibujos animados en 3D, es decir, realizado
totalmente por computadora: Toy Story, a la que siguieron Bichos,
Toy Story 2 y Monsters, Inc.
La tecnologÌa
digital ha transformado el cine de animaciÛn tanto como el sonido y
posteriormente el color transformaron a la industria fÌlmica. A 66 aÒos
de que Disney realizara Blanca Nieves y los Siete Enanos, este
fructÌfero gÈnero se ha renovado radicalmente, encontrando en la 3D
digital una verdadera mina de oro pero tambiÈn su ·mbito m·s brillante.
Todos los
filmes de animaciÛn en 3D han sido un gran Èxito, alcanzando un promedio
de recaudaciÛn de 200 millones de dÛlares en el mercado norteamericano.
En contrapartida, el ingreso promedio de las pelÌculas de dibujo tradicional
a mano (aunque poseen escenas retocadas con efectos digitales) ha sido,
de 1995 a la fecha, menor a 100 millones.
Este recuento
incluye sÛlo a las producciones de Disney y de su m·ximo rival, Dreamworks,
el poderoso estudio de Steven Spielberg y el ex presidente de Disney,
Jeffrey Katzenberg, el cual irrumpiÛ en este campo en 1998 con Hormiguitaz,
el segundo filme de animaciÛn digital tras Toy Story. Dreamworks
es tambiÈn responsable de la encantadora e innovadora Shrek,
que generÛ cerca de 270 millones de dÛlares tan sÛlo en Estados Unidos
y Canad·, y se adjudicÛ el primer Oscar de la nueva categorÌa de largometraje
de animaciÛn.
Ahora,
Buscando a Nemo es el filme de mayores ingresos en el aÒo (por
arriba de Matrix Recargado), con 315 millones, y se ha convertido
adem·s, en la cinta de dibujos animados m·s taquillera de la historia,
por arriba de ese impresionante fenÛmeno que fue El Rey LeÛn,
de 1994, cuya recaudaciÛn a nivel mundial alcanzÛ los 800 millones.
En los
™ltimos ocho aÒos la ™nica obra de animaciÛn tradicional que ha logrado
ingresos superiores a 150 millones de dÛlares es Tarz·n, de Disney.
Pero en ese lapso la legendaria compaÒÌa sufriÛ su mayor tropiezo comercial-con
El Planeta del Tesoro y Dreamworks tuvo a™n peor suerte con El
Camino a El Dorado y su m·s reciente estreno, Sinbad, tronÛ
en el box office, abriendo con la paupÈrrima cifra de 6 millones.
La radiografÌa
comercial para este tipo de realizaciones se torna m·s negra si incluimos
los estrepitosos fracasos de otros estudios que, creyendo ilusoriamente
que el gÈnero era una apuesta segura, sufrieron millonarias pÈrdidas.
Es el caso de Fox, que tratÛ de retar la maquinaria de Disney con Anastasia
y Tit·n A.E, y de la Warner Bros. que desistiÛ de su proyecto
en este campo tras los sonoros tropiezos consecutivos de las mediocres
La Espada en la Piedra y El Rey y Yo, y tambiÈn de la
interesante pero torpemente promovida El Gigante de Hierro. Y
la producciÛn japonesa Final Fantasy es uno de los m·s grandes
fracasos en los anales fÌlmicos: costÛ 120 millones y recaudÛ 35.
En un mercado
de gran competencia, la animaciÛn digital es el nuevo reino .Y es que,
a fin de cuentas, vivimos en un mundo de tercera dimensiÛn. Al principio,
uno de los problemas principales que enfrentÛ fue recrear con verosimilitud
el pelo, dificultad que es notoria en Dinosaurio, el filme que
Disney realizÛ por su cuenta, sin la colaboraciÛn de Pixar, y que ha
sido la producciÛn animada m·s costosa de la historia: 150 millones
de dÛlares. Pero el obst·culo pudo ser superado por Monsters, Inc.
Sin embargo,
el gran Èxito de la 3D no puede ser atribuido ™nicamente a la tÈcnica
digital. Tampoco a la simple mercadotecnia, necesaria como elemento
de sobrevivencia pero que por sÌ sola no decide la suerte comercial
de una pelÌcula. Sin duda alguna, el talento ha tenido mucho que ver.
Mientras las cintas computarizadas han desarrollado historias pletÛricas
de creatividad y sentido de la imaginaciÛn, las de dibujo tradicional
se est·n quedando atrapadas en esquemas convencionales, en relatos despersonalizados
y sin alma como Las Locuras del Emperador o El Planeta del
Tesoro.