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Con un formidable inicio en su corrida comercial en el territorio
norteamericano, donde cosechó ingresos por 108 millones de
dólares en su primer fin de semana, un récord sólo
superado hasta el momento por Spider Man, Shrek
2 se encamina a paso firme y seguro a consolidarse como
la cinta de dibujos animados más taquillera de la historia.
Sus
ingresos finales en el vecino país del norte se acercarán
a la cifra de 400 millones de dólares, por encima de los
340 millones que obtuvo Buscando a Nemo el año pasado.
Se estima que a nivel mundial, Shrek 2 sume mil
millones de dólares.
Además
de estas dos películas de animación digital por computadora,
que han revolucionado el género con su capacidad creativa,
la única otra producción animada que logró
ingresos por arriba de la barrera mágica de los 300 millones
es El Rey León, que durante una década se
mantuvo en el top ten histórico del box office.
La
secuela de Shrek, cuyo original recaudó,
hace tres años, 270 millones en EUA, ha resultado una auténtica
mina de oro para la nueva compañía cinematográfica
Dreamworks, la cual supo explotar con habilidad mercadotécnica
y visión empresarial, el potencial de una historia innovadora
que encantó a todo tipo de público.
No
hay que olvidar que ahora más que nunca, sigue siendo válida
la clásica premisa de que una buena película para
niños será siempre una buena película para
adultos.
No
en balde Dreamworks corrió el riesgo de pagarle a cada uno
de los tres actores principales que realizaron el doblaje original,
un cheque nada menos que de 10 millones de dólares: Eddie
Murphy, Mike Myers y Cameron Díaz.
Con
una historia que posee un toque mágico y una significativa
fuerza imaginativa para reinventar historias de fantasía
y recuperar clásicas fábulas y obras de la literatura
infantil, tanto la primera como la segunda parte de Shrek
son un ejemplo de ingenio, frescura e inventiva.
Como lo demostró Toy Story, a fin de cuentas no
es tan cierto el dicho de que segundas partes nunca fueron buenas.
Cabe
resaltar que ninguna película de dibujos animados por computadora
ha resultado un fracaso en taquilla y en cambio, sí han sido
continuos los tropiezos de aquellas realizadas en su mayor parte
con dibujo tradicional a mano. Incluso, la Warner Bros. desistió
de su plan de competir en este terreno, tras los fracasos consecutivos
de La Espada en la Piedra y El Gigante de Hierro,
en tanto que la Fox también padeció una amarga experiencia
con Titán A.E.
Eso
se debe sin duda, a la manifiesta creatividad argumental de las
cintas digitales. Pero tampoco podemos negar el efecto que la animación
en 3D provoca en el público, al transportarlo a un universo
más cercano a nuestra realidad y que le permite identificarse
con mayor facilidad con una visión de fantasía que
resulta más cotidiana.
De
hecho, la propia Dreamworks sufrió el año pasado un
severo tropiezo comercial con Sinbad, hecha con dibujo
tradicional a un costo de 50 millones de dólares, a pesar
de su indudable calidad artística.
Y
es que, ante la feroz competencia que se ha dado en el terreno de
la animación, el espectador exige mucho más y rechaza
cintas al fin y al cabo moldeadas a un estilo más convencional,
que contrastan por ejemplo, con la chispa de Buscando a Nemo
y en general con todas las del estudio Pixar, del magnate de Apple,
Steve Jobbs, el cual, por cierto, tras concluir su relación
con Disney, ahora nos entregará su esperado proyecto independiente,
The Incredibles.
Con
el taquillazo de Shrek 2, Dreamworks vive momentos
dorados. La empresa, fundada hace diez años por el célebre
cineasta Steven Spielberg, el ex magnate de Disney, Jeffrey Katzenberg,
y el productor discográfico, David Geffen (de ahí
sus siglas SKG colocadas debajo de su logo) comenzó su incursión
en la producción cinematográfica en 1997 con el tropiezo
de El Pacificador.
Con
un crecimiento relevante, abarca ya más de 10 por ciento
del mercado fílmico, tras cosechar sonoros éxitos
tanto artísticos como comerciales con Rescatando al Soldado
Ryan y las ganadoras del Oscar a la mejor película,
Belleza Americana y Gladiador. A éstos
hay que sumar otros taquillazos como Revelaciones, El
Aro, Atrápame si Puedes y los filmes de animación
Hormiguitaz, con el que en 1998 comenzó a romper
el monopolio de Disney; El Príncipe de Egipto y
Pollitos en Fuga, realizada bajo la novedosa técnica
de plastilina.
Sin
embargo, no ha estado exento de graves tropiezos, entre ellos el
de la costosa producción Amistad, que dirigió
el propio Spielberg, así como Paulie, Evolución
y El Ultimo Castillo.
Pero
no deja de sorprender que los dos mayores éxitos comerciales
de Dreamworks sean ahora Shrek y Shrek
2, que en conjunto suman ingresos por alrededor de 650
millones de dólares en el mercado norteamericano.
Para
el próximo año, Spielberg regresará con la
cuarta película de la serie Indiana Jones, cuya
suerte comercial parece asegurada. |