Diciembre de 2004. 

LA POLÉMICA DE LOS OSCARES
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Regresan los Oscares. El ultimo domingo de febrero la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood entregará, por 77a. ocasión, el premio más prestigiado y afamado, el más relevante y controvertido en el mundo del cine. Ningún otro galardón genera tanta expectativa.

Un total de 34 películas de ficción, además de cinco largometrajes documentales y 15 cortometrajes, aspiran a las estatuillas que se otorgan en 24 categorías.

En este año, la emotiva aventura fílmica de Martin Scorsese, El Aviador, es la favorita. La vibrante biografía épica del magnate Howard Hughes, que delinea su excéntrica, obsesiva y compleja personalidad, tiene el mayor número de nominaciones, con 11. Casi siempre, los filmes con la mayor cantidad de nominaciones se llevan el Oscar a la mejor película. En los últimos 10 años, la única excepción ha sido Una Mente Brillante, que con ocho nominaciones, superó en 2002 a la primera cinta de El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo, que había cosechado 13.

La única producción que podría arrebatarle el Oscar principal a El Aviador, es La Chica del Millón de Dólares, dirigida e interpretada por Clint Eastwood. En todo caso, Eastwood constituye un rival más serio en la carrera con Scorsese por el premio al mejor director, en lo que sin duda, sera la categoría más disputada.

Por un lado, la Academia tiene ante sí la gran oportunidad de distinguir, por fin, a uno de los cineastas contemporáneos más importantes y destacados a nivel mundial, como lo es Martin Scorsese, quien a sus 62 años de edad nunca ha ganado el Oscar, a pesar de que ésta es su quinta nominación como director (las anteriores fueron por El Toro Salvaje, La Ultima Tentación de Cristo, Buenos Muchachos y Pandillas de Nueva York).

En contrapartida, cada vez cobra mayor impulso el ascenso de Eastwood hacia su segundo Oscar, 13 años después del que obtuvo por Los Imperdonables, en la que, al igual que en este año, también fue nominado como mejor actor. Por lo pronto, ya superó a Scorsese al ganar el Globo de Oro y el premio del gremio de directores, el cual ha coincidido ocho veces con el Oscar en los últimos diez años. Las excepciones fueron Ron Howard por Apolo 13 y el taiwanés Ang Lee por El Tigre y el Dragón, quienes perdieron el Oscar ante Mel Gibson y Steven Soderbergh por Corazón Valiente y Tráfico, respectivamente.

Eastwood, quien está por cumplir 75 años, goza la mejor etapa creativa de su carrera. El año pasado fue nominado por ese excepcional drama que es Río Místico.

Lo que es un hecho es que El Aviador sera la película más premiada de la noche de los Oscares. Sin embargo, es altamente probable que la magnífica actuación de Leonardo di Caprio, del que ya nadie puede poner en duda su gran talento, no sea recompensada con la estatuilla, simplemente porque el reconocimiento unánime ha sido para Jamie Foxx por su igualmente sorprendente caracterización del recién fallecido músico ciego Ray Charles.

Foxx tuvo que filmar durante 12 horas diarias con los ojos tapados por párpados de plástico. El Oscar para él parece inminente y si hay otra estatuilla que luzca más segura es la de Los Increíbles como mejor película de animación, categoría con la que la Academia reconoce desde hace tres años la alta calidad artística alcanzada por este género.

En cuanto al rubro de actuación femenina, hay dos contendientes en la recta final: Annette Bening por Being Julia e Hilary Swank por La Chica del Millón de Dólares, quien ya tiene un Oscar en su haber por Los Muchachos no Lloran, lo que facilita las posibilidades para Bening en su tercera nominación y segunda como actriz estelar, tras la que recibió por Belleza Americana, precisamente en el año en el que la triunfadora fue Swank.

Sin embargo Hilary, acaba de ganar el premio del sindicato de actores (SAG) por su papel como Maggie, la mesera boxeadora, en el filme de Eastwood, y su interpretación alcanza niveles tan brillantes que necesariamente debe considerarse como la favorita.

El Proceso de Selección

Año con año el Oscar suscita la polémica. Sus detractores lo acusan de no premiar a tal o cual película o a éste o aquél actor por motivos de índole política o moral. Varios críticos, por ejemplo, señalaron insistentemente que la Academia no se atrevería a premiar una obra como Belleza Americana por la “hipocresía” que la caracterizaba. La cinta ganó los Oscares principales y ninguno de ellos reconoció su error.

Ese mismo año también se comentó que si no se premiaba a El Informante era porque se trataba de un filme políticamente incorrecto. Es decir, no había manera de que la Academia se salvara de las diatribas.

Ahora, una vez más, aparecen idénticos cuestionamientos, que en su gran mayoría se derivan de un desconocimiento de los mecanismos de selección del Oscar.

Lo primero que hay que juzgar es la calidad del trabajo de los nominados o de los premiados. El mérito fundamental del Oscar es que se trata de un proceso democrático. No es un galardón que se otorga por consigna o por la presión que un votante ejerce sobre los demás en un grupo pequeño que se reúne para discutir a quién premiar, como sucede en los festivales.

Tratándose de una cuestión de gustos, que entra en el terreno de lo subjetivo, donde aspirar a la unanimidad resulta imposible, ¿por qué no respetar la opinion de una mayoría?

Y eso es precisamente lo que se hace en los Oscares: una votación secreta y directa entre los miembros de la Academia. No se trata de un premio de popularidad ni de una distinción de la crítica. Es un reconocimiento de los profesionales de la industria del cine a sus propios colegas.

Actualmente, la Academia está constituida por más de 5,600 miembros con derecho a voto, entre actores (que conforman casi una cuarta parte), directores, guionistas, fotógrafos, editores, directores de arte, músicos, entre otros, y continuamente se incorporan nuevos integrantes.

Para elegir las nominaciones cada uno selecciona cinco nombres en la categoría a la que pertenecen: los directores votan por los directores, los actors por los cuatro rubros de actuación, etc. así como por las cinco producciones que compiten como la mejor película. Una vez que aparecen las nominaciones, todos votan en todas las categorías.

Es un proceso que posee las ventajas y las desventajas inherentes a una elección política democrática: de manera individual, cada votante, en mayor o menor medida, es influenciado por la publicidad, por afectos y simpatías personales, entre diversos aspectos. Pero no hay consignas. Hay que subrayar que la Academia ha impuesto varias restricciones a la labor que los estudios pueden realizar con los académicos. Así, está prohibido el envío de obsequios o artículos promocionales.

Es verdad que en la entrega de los Oscares, no han sido pocas las omisiones y los errores históricos, muchos derivados de la premura con que se debe valorar el peso y la dimension de los candidatos. Pero también han abundado los aciertos. Entre ellos, el del año pasado cuando se distinguió a Sean Penn a pesar de su postura contra el establishment en Hollywood y su oposición a la Guerra en Irak.

Lo que es un hecho es que más allá de la inevitable controversia, la calidad prevalece entre los galardonados. El Oscar no premia a la mediocridad.

 
     
  Eduardo Marín Conde  

 




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