Varias de las pelÌculas m·s importantes de esta temporada est·n basadas
en novelas. Desde luego, sobresale El SeÒor de los Anillos. El Retorno
del Rey, que se cierra la monumental trilogÌa Èpica con la que el
neocelandÈs Peter Jackson trasladÛ a la pantalla las novelas de culto
de J.R.R..Tolkien, en una serie filmada de manera simult·nea, a un costo
global de 300 millones de dÛlares, lo cual significÛ un grave riesgo
comercial si la primera fracasaba en taquilla.
El
resultado fue sorprendente tanto a nivel artÌstico como comercial. Los
dos primeros filmes, La Comunidad del Anillo y Las DosTorres,
triunfaron en el box office con recaudaciones de alrededor de 1,800
millones de dÛlares a nivel mundial. Tan sÛlo en Estados Unidos la primera
parte obtuvo ingresos por 310 millones y la segunda la superÛ con 25
millones m·s, ubic·ndose como la octava m·s taquillera de la historia.
La
trilogÌa es un notable ejemplo de la falacia de la supuesta divisiÛn
entre cine comercial y cine de arte, que es sÛlo una trillada frase.
El SeÒor de los Anillos es el mejor testimonio de la inteligencia
puesta al servicio de la imaginaciÛn. No cabe duda que la ™nica diferencia
v·lida en el cine es entre las buenas y las malas pelÌculas.
Otra
de las cinta m·s relevantes del aÒo, que ha recibido elogios un·nimes,
es RÌo MÌstico, dirigida por el ya legendario Clint Eastwood.
A sus 73 aÒos de edad, el tambiÈn actor nos ha regalado una autÈntica
obra maestra, un filme de impecable fuerza y vitalidad sobre la complejidad
de las relaciones humanas.
Basada
en el reciente best seller de Dennis Lahane, es otro perfecto ejemplo
de cÛmo una novela puede adaptarse con gran calidad al cine, contra
la creencia generalizada y errÛnea de que una novela siempre resultar·
mejor que la pelÌcula.
Desde
su nacimiento, el cine ha echado manos de la literatura. Son dos lenguajes
y dos artes diferentes, que se complementan. Cuando un lector se entusiasma
con una novela, resulta casi inevitable que se sienta decepcionado con
la respectiva adaptaciÛn fÌlmica. No hay que olvidar que una pelÌcula
es una obra independiente que vale por sÌ misma y no tiene por quÈ ser
rigurosamente fiel a la obra literaria que le dio origen. De otro modo,
nos enfrentarÌamos a adaptaciones de interminables horas de duraciÛn
y ning™n espectador podrÌa resistir una incontrolable presentaciÛn cinematogr·fica
de una novela. Adem·s, tenemos el problema de que cada lector crea en
su imaginaciÛn, las caracterÌsticas fÌsicas de los personajes, los ambientes,
las formas, por lo que es muy difÌcil que concuerden con la imagen que
el propio director se ha creado.
De
hecho, es significativo el n™mero de pelÌculas de calidad que resultan
superiores a las novelas en las que est·n basadas. Buena parte de los
filmes de Alfred Hithcock y de Luis BuÒuel, dos de los m·s grandes cineastas
de la historia, surgieron de obras que no poseÌan una gran riqueza literaria,
como Psicosis o Bella de DÌa.
Otro
notable ejemplo muy reciente lo encontramos en el mejor filme del aÒo
pasado, El Pianista, de Roman Polanski, basada en la novela de
Wadislaw Szpilman, un testimonio biogr·fico sobre los horrores del nazismo.
El
propio Clint Eastwood nos dejÛ otra clara muestra al adaptar de manera
brillante el best seller de Robert James Waller, Los Puentes de Madison,
de mucho menores alcances que los que alcanzÛ el filme.
Los
casos abundan aunque a un lector difÌcilmente puede quedar satisfecho
con una determinada adaptaciÛn. Por m·s correcta que sea una adaptaciÛn
de La Guerra y la Paz, por ejemplo, no quedar· mucho de lo que
Tolstoi quiso expresar. El gran problema para llevar al cine una novela
es su extensiÛn.
Repasando
algunos ejemplos de grandes pelÌculas basadas en grandes novelas, recordamos
El Nombre de la Rosa, La Historia sin Fin, El Amigo Americano, La Insoportable
Levedad del Ser, 1984, y m·s atr·s, en Muerte en Venecia, Lolita
y A Sangre FrÌa.
Hay
desde luego, casos contrarios, donde la pelÌcula se queda muy atr·s
de la obra que le dio origen. Hay autores que han sido vejados por el
cine, como Edgar Allan Poe o H.P. Lovecraft.
Asimismo,
grandes novelas se han deformado en mediocres realizaciones como sucediÛ
con El T™nel, de Ernesto S·bato; CrÛnica de una Muerte Anunciada,
de GarcÌa M·rquez; La Tregua, de Mario Benedetti, y en otro ·mbito,
Congo de Michael Crichton.- M·s recientemente, dos obras de gran
calidad fueron echadas al abismo en cintas que adem·s resultaron un
fiasco comercial: Beloved, de la Premio Nobel estadunidense Tina
Morrison, que se degradÛ en una cinta ridÌcula, y EspÌritu Salvaje
(All the Pretty Horses), la emotiva Èpica de Conrad McCarthy,
vilpendiada por el actor Billy Bob Thornton metido a director.
Lo
que es un hecho es que el cine del siglo XX est· en deuda con la novela,
pero tambiÈn al revÈs.