Por Felipe Mar
LA
IGLESIA Y LA CENSURA
La iglesia,
a lo largo de la historia, siempre se ha enfrentado al cine como uno
de sus principales censores. Desde "La Edad de Oro", dirigida
por Luis BuÒuel hace m·s de 70 aÒos, hasta "La Ultima TentaciÛn de
Cristo", de Martin Scorsese, su hipersensibilidad es ostentosa con
todas aquellas pelÌculas que abordan temas que pudieran cuestionar en
alguna medida los dogmas de la fe o, simplemente, cuando juzga su tratamiento
ofensivo y riesgoso.
A lo largo
de todos estos aÒos se ha asomado el rostro de la intolerancia, la hipocresÌa
y la represiÛn de quienes pretenden eregirse como impositores de la
conciencia p™blica y se autoproclaman poseedores de la verdad absoluta.
Hace muchos
aÒos existÌa un Ìndice, es decir, una lista con los tÌtulos de las pelÌculas
que un buen cristiano, por ning™n motivo, deberÌa ver. La
lista se colocaba en las iglesias en lugares visibles. Quien no la respetaba,
era un pecador bajo riesgo de excomuniÛn. AsÌ, la generaciÛn que iba
al cine en los aÒos cincuenta, tenÌa prohibido ver pelÌculas protagonizadas
por Brigitte Bardot, quien era considerada algo asÌ como la viva encarnaciÛn
de Satan·s para inducir a las almas de los cristianos al pecado (de
la lujuria, por supuesto). Aunque, en contraparte, tambiÈn estaban los
caballeros de la Època para quienes el pecado era precisamente lo contrario:
no verlas.
En 1956,
"Baby Doll", de Elia Kazan, protagonizada por Caroll Baker y
Elli Wallach, fue la primera pelÌcula que se exhibiÛ en los Estados
Unidos sin la autorizaciÛn correspondiente de la Motion Picture, y adquiriÛ
su fama cuando fue condenada por la Liga de la Decencia y el cardenal
Spellman, desde su p™lpito en Nueva York, amenazÛ con excomulgar a todos
aquellos que la vieran. Por cierto, fue el ™nico guiÛn escrito directamente
para el cine por el dramaturgo Tennessee Williams.
En 1961,
Luis BuÒuel originÛ en EspaÒa una de las mayores controversias para
la censura franquista con "Viridiana", estelarizada por Silvia
Pinal, Fernando Rey y Francisco Rabal, particularmente por la escena
de los mendigos emulando a Jesucristo y sus apÛstoles en la ™ltima cena
y la apariciÛn de una navaja con la forma de crucifijo.
Por cierto,
en MÈxico a finales de la dÈcada de los ochenta, tambiÈn se suscitÛ
un esc·ndalo de grandes proporciones debido a la exposiciÛn del pintor
Rolando de la Rosa en el Museo de Arte Moderno, al incluir un cuadro
inspirado en la ™ltima cena, pero ocupando el lugar de Jesucristo aparecÌa
Pedro Infante, y en otro, una virgen de Guadalupe con el rostro de Marilyn
Monroe. El director del museo fue obligado a renunciar.
En MÈxico,
la censura ha sido m·s severa con los temas polÌticos que con los religiosos.
AsÌ lo demuestran "La Sombra del Caudillo" y "La Rosa Blanca",
ambas de principio de los 60. En Època m·s reciente, "Rojo Amanecer",
de Jorge Fons, y "La Ley de Herodes", de Luis Estrada, tambiÈn
lo confirman.
Sin embargo,
el propio cine estatal alentÛ la producciÛn y exhibiciÛn de pelÌculas
como "El Santo Oficio" (1973), de Ripstein, "La Guerra Santa"
(1977), de Taboada, "Nuevo Mundo" (1976), de Gabriel Retes, y
"La Viuda Negra" (1977), tambiÈn de Ripstein.
Curiosamente,
"El Monasterio de los Buitres" (1972), inspirada en la obra teatral
"Pueblo Rechazado", de Vicente LeÒero, sobre las experiencias
del padre Lemercier, tenÌa todos los elementos para ser objeto de censura,
tanto por la audaz presencia de Irma Serrano como por la homosexualidad
sugerida entre los frailes del convento, pero si bien sufriÛ algunos
cortes, no se impidiÛ su exhibiciÛn.
En "Nuevo
Mundo", sobre un guiÛn de Pedro Miret, se plantea la hipÛtesis de
que a Juan Diego nunca se le apareciÛ la virgen de Guadalupe, sino que
el lienzo fue obra de un pintor indÌgena, por encargo de la alta jerarquÌa
catÛlica que de esa manera intentaba convertir al pueblo conquistado
a la fe cristiana para asÌ poder ejercer su autoridad moral sobre una
sociedad creyente.
"Nuevo
Mundo" fue exhibida menos de una semana y sÛlo en un puÒado de salas.
Pr·cticamente pasÛ desapercibida para los grupos m·s reaccionarios,
por lo que su exhibiciÛn no causÛ mayores esc·ndalos y al igual que
muchas otras cintas nacionales, sufriÛ el infortunio de una mala promociÛn
y pobre exhibiciÛn. PasÛ a la congeladora m·s por temor a las reacciones
que por presiones puritanas.
Era la
Època en que la todopoderosa hermana del presidente de la Rep™blica,
Margarita LÛpez Portillo, estaba al frente de Radio, TelevisiÛn y CinematografÌa.
En cuanto
a "La Viuda Negra", basada en la pieza escÈnica "Debiera Haber
Obispas", de Rafael Solana, el proyecto fue inicialmente encomendado
a Felipe Cazals, pero tras una serie de dificultades con los productores,
se le sustituyÛ por Arturo Ripstein. A pesar de la abundancia de los
desnudos de Isela Vega, cabrÌa recordar que por esa misma Època las
salas de exhibiciÛn se atiborraban para verla a ella y a Sasha Montenegro,
en el infinito serial de ficheras. Si bien es cierto que la pelÌcula
tuvo problemas de exhibiciÛn por las ardientes relaciones sexuales de
un cura de pueblo (Mario Almada), con Matea (por supuesto, Isela Vega),
su ama de llaves, no suscitÛ mayor esc·ndalo ni levantÛ grandes controversias.
AsÌ que no es exagerado seÒalar que la enorme polÈmica que se ha originado
ahora en torno a "El Crimen del Padre Amaro" representa el mayor
esc·ndalo por motivos religiosos en la historia del cine mexicano.
M·s all·
de la calidad en sÌ mismo del filme de Carlos Carrera, la realizaciÛn
posee ya una relevancia incuestionable en la historia de la censura
fÌlmica cinematogr·fica a partir de las escandalosas y desproporcionadas
reacciones de los grupos m·s retrÛgradas, lidereados por Pro Vida, y
de los obispos de la jerarquÌa catÛlica que en su intento por pisotear
el derecho de cada persona a juzgar por sÌ misma, en su afrenta a la
inteligencia, se han convertido de paso en los mejores promotores, en
los m·s efectivos publicistas de la pelÌcula. Por ello, como en las
cintas de Brigitte Bardot, lo que en verdad ser· un crimen para todo
espectador es no verla.