Con un presupuesto que alcanzÛ los 170 millones de dÛlares, Terminator
3. La RebeliÛn de las M·quinas se convirtiÛ en la segunda
pelÌcula m·s costosa de la historia, sÛlo por detr·s de Titanic
(1997), cuya inversiÛn se elevÛ hasta 200 millones y que se mantiene
firme como la m·s taquillera de la historia con recaudaciones de 600
millones de dÛlares en el territorio norteamericano y de 1,850 millones
en todo el mundo, cantidad que representa el doble de lo conseguido
por el segundo lugar en la lista, Episodio 1. La Amenaza Fantasma.
Pero a
diferencia del formidable Èxito comercial de Titanic, a Terminator
3, estrenada el pasado mes de julio, los n™meros no le han sido
muy favorables. Sus ingresos apenas alcanzaron la cifra de 150 millones
de dÛlares en Estados Unidos, muy por debajo de las expectativas generadas
por la amplia campaÒa mercadotÈcnica desplegada por Columbia Pictures,
propiedad del consorcio Sony.
Aunque
el primer fin de semana generÛ ingresos por 70 millones de dÛlares,
su caÌda fue repentina, como ha ocurrido con muchas otras cintas que
atrayendo a una gran audiencia en su estreno, son incapaces de enfrentar
por sÌ solas la negativa publicidad de boca en boca.
No deja
de ser revelador que Arnold Schwarzenegger, metido ahora de lleno a
la polÌtica, tuvo su ™ltimo gran Èxito de taquilla, como protagonista
central, hace ya doce aÒos, precisamente con Terminator 2, que
recaudÛ m·s de 200 millones de dÛlares en el mercado estadounidense.
El fortachÛn
actor nacido en Austria y radicado en Estados Unidos desde hace 35 aÒos,
ha disminuido su fortaleza taquillera. Es un hÈroe de acciÛn para adultos
pero su audiencia no es ya la de los adolescentes, que conforman el
grueso del p™blico que acude a las salas cinematogr·ficas.
Terminator
3 es una m·s de las secuelas que invaden las carteleras de todo
el orbe. Es la obsesiÛn de los mercadÛlogos de Hollywood que siguen
apostando a vender el mismo producto.
Tan sÛlo
en el presente aÒo esta cascada ha incluido las continuaciones de Matrix,
Los Angeles de Charlie, X Men, Tomb Raider,
Legalmente Rubia , Bad Boys, R·pido y Furioso y las
terceras partes de Juego de EspÌas (ahora en 3D) y para fin de
aÒo, de El SeÒor de los Anillos y Harry Potter.
Todas ellas
comparten una caracterÌstica: sus costos de producciÛn resultaron m·s
elevados que los de sus antecesoras. Aparte de que varias apostaron
a efectos especiales m·s sofisticados, la regla es que los sueldos de
sus protagonistas se eleven considerablemente.
Sin embargo,
la suerte comercial de las secuelas es tan variada como impredecible.
La apuesta sigue siendo riesgosa. Hay una larga lista de producciones
que sufrieron un estrepitoso fracaso, entre las que destacan Carrie
2 (realizada 23 aÒos despuÈs de la original), Speed 2 y La
Bruja de Blair 2, pero sobre todo, Babe 2, que en 1998 puso
al borde de la bancarrota a Universal Pictures y provocÛ el cese fulminante
de sus altos directivos.
Est· claro
que el triunfo comercial de un filme no garantiza el Èxito de sus continuaciones.
Tampoco basta con una mera estrategia mercadotecnia.
En el mercado
incide una serie de factores que van desde la capacidad de una obra
para renovarse argumental o visualmente hasta el comportamiento sociolÛgico
del p™blico, que no desea ver simples copias.
AsÌ por
ejemplo, el poderoso im·n de Parque Jur·sico que en 1993 cosechÛ
357 millones de dÛlares en el vecino paÌs del norte (cantidad que ahora
la ubica como la sexta m·s taquillera de la historia) y cuya segunda
parte todavÌa recaudÛ m·s de 200 millones, atrajo al p™blico a invadir
las salas en el estreno de la tercera parte. Pero la magia se esfumÛ
y el interÈs dio paso a la desilusiÛn. Tras cosechar cerca de 80 millones
de dÛlares en sus primeros tres dÌas de exhibiciÛn, sus ingresos se
desplomaron 60 por ciento a la siguiente semana y con dificultades superÛ
la barrera de los 150 millones.
En contrapartida,
algunas secuelas sÌ han acertado en el blanco, logrando recaudaciones
mucho mayores a las de sus antecesoras. Es el caso del propio Terminator
y de Toy Story , asÌ como de El SeÒor de los Anillos. Las
Dos Torres, la cual se embolsÛ 340 millones de dÛlares, 30 m·s que
la primera parte.
Un caso
singular es Austin Powers. Luego de su estreno en 1997, pasÛ
sin pena ni gloria y no fue sino su salida en video cuando comenzÛ a
popularizarse, a convertirse en un Ìcono de la cultura popular norteamericana
que simboliza la nostalgia por la onda sesentera pero con un toque puritano.
Sin duda,
la moda de las secuelas seguir· explot·ndose como fÛrmula recurrente
que en parte refleja falta de creatividad y el convencionalismo de los
propios estudios.
Eduardo
Marín Conde