En
una escena de la comedia Canadian Bacon
(1995), el único largometraje de ficción del controvertido
documentalista Michael Moore, uno de los personajes advierte al
presidente estadounidense (Alan Alda), que desde hace mucho tiempo
los canadienses se han infiltrado entre ellos sin que nadie les
hubiese dado importancia. Y entonces aparecen en los noticieros
de televisión los nombres de Michael J. Fox, Mike Myers,
Leslie Nielsen, Louis B. Mayer, Mary Pickford, Paul Anka, Rick
Moranis y Jack Warner, entre otros.
Al hacer un recuento de los nombres de canadienses que se hicieron
famosos en Hollywood, la lista, además de extensa, preserva
algunas sorpresas. Ya desde la época del cine mudo destacaron
Mary Pickford, quien era conocida como "la novia de América"
y Norma Shearer, quien obtuvo el Oscar a la mejor actriz por La
Divorciada (1929-30). Su hermano Douglas, nacido
en Montreal igual que ella, fue fundador del departamento de sonido
de la Metro Goldwyn Mayer y recibió una docena de Óscares
a lo largo de su carrera. Otra actriz contemporánea fue
Marie Dressler, quien debutó en un cortometraje al lado
de Chaplin y un año después que Norma Shearer mereció
el Óscar a la mejor actriz por su desempeño en Su
Mala Estrella (Min and Bill, 1931). De
manera que después de Janet Gaynor, durante tres años
consecutivos la Academia hollywoodense premió a las actrices
canadienses: Mary Pickford por Coqueta (Coquette,
1929), y después a las mencionadas Norma Shearer y Marie
Dressler.
Jack Warner, creador de la Warner Brothers, nació en London,
Ontario. El polémico Louis B. Mayer, cuyo apellido se incluye
en la razón social de la Metro Goldwyn Mayer, nació
en un pequeño pueblo ruso pero durante su niñez
sus padres se instalaron en la provincia canadiense de New Brunswick.
Y de Allan Dwan, originario de Toronto, se dice que participó
en alrededor de mil quinientas películas, en calidad de
director, productor, guionista y actor. Entre las cuatrocientas
películas que dirigió se incluye la versión
muda de Robin Hood (1922), que protagonizara
Douglas Fairbanks.
Sin embargo,
si alguien dejó huella como piedra angular de la comedia,
ese fue el quebequense Mack Sennett, productor y director a quien
se debe la fundación de los legendarios estudios Keystone,
de los que surgieron figuras como Chaplin, Mabel Normand y Harold
Lloyd, por nombrar sólo algunos. De tal modo que uno se
plantea la pregunta: ¿Qué habría sido de
la evolución de la comedia sin los canadienses? La lista,
por orden alfabético, es profusa: Dan Aykroyd, John Candy,
Jim Carrey, Tommy Chong (el que formaba la pareja cómica
con Cheech Marin), Eugene Levy, Rick Moranis, Michael Myers y
Leslie Nielsen, entre los más reconocidos.
La película Los Cazafantasmas
(Ghostbusters, 1984), fue producida, escrita y dirigida
por el canadiense Iván Reitman y protagonizada por Dan
Aykroyd y Rick Moranis. En tanto que Porky's
(1981), la dirigió el estadounidense entonces radicado
en Montreal, Bob Clark.
Actores de prestigio en la etapa inicial del cine sonoro fueron
Walter Huston (cuyo verdadero apellido era Houghston, nativo de
Toronto) -de quien además de obtener el Óscar por
su coactuación en El Tesoro de la Sierra Madre
(1948), dirigida por su hijo John, se recuerda la
anécdota de que Kurt Weill y Maxwell Anderson compusieron
la Canciónde Septiembre especialmente para que fuera cantada
por él en un musical de Broadway-, y Walter Pidgeon, que
destacara en películas como ¡Qué
Verde era mi Valle! (1941) y Rosa de
Abolengo (Mrs. Miniver, 1942). La adolescente
Deanna Durbin, originaria de Winnipeg, prácticamente salvó
de la quiebra a los estudios Universal a finales de los años
treinta, gracias al éxito de Cien Hombres y
una Muchacha (One Hundred Men and a Girl,
1937), en la que apareció junto al célebre director
de orquesta sinfónica Leopold Stokowski. En 1938, le entregaron
un Óscar especial, junto a Mickey Rooney, por llevar a
la pantalla la personificación de la juventud. Tampoco
sería justo olvidar a Fifi D'Orsay, quien se decía
parisina pero en realidad había nacido en Montreal. Aunque
menos famosa, trabajó en musicales como Going
Hollywood (1933), al lado de Bing Crosby.
Algunos años después, figuraron Raymond Burr (el
inolvidable Perry Mason de la televisión y quien además
interpretó al villano de La Ventana Indiscreta,
de Hitchcock); Hume Cronyn, quien hizo pareja en numerosas ocasiones
con su esposa Jessica Tandy, y se les recuerda, ancianos ya, en
El Mundo según Garp (1982),
Cocoon (1985) pero, sobre todo, en
Milagro en la Calle 8 (Betteries
not Included, 1987) y Camilla (1994);
Yvonne de Carlo intervino en la superproducción Los
Diez Mandamientos (1956) como la esposa de Moisés
(Charlton Heston) y en Fuerza Bruta
(1947), al lado de Burt Lancaster y en la que a propósito
de Hume Cronyn, éste tuvo un espléndido desempeño,
pero más bien quedó en la memoria del público
como la madre de la familia Munster en la pantalla chica; y Glenn
Ford, galán de Rita Hayworth en Gilda
(1946) y quien estuvo de paso por México filmando El
Mal (1965), de Gilberto Gazcón.
También, Lorne Greene, el patriarca de la serie televisiva
Bonanza; Raymond Massey, entre otros
personajes era el padre de James Dean en Al Este del
Edén (1955); Christopher Plummer, el barón
Von Trapp con su ejército de hijos en La Novicia
Rebelde (The Sound of Music, 1965); Donald
Sutherland, dueño de una sólida trayectoria que
va desde Mash (1970) y El
Pasado me Condena (Klute, 1971), hasta
el Casanova de Fellini (1976) y Gente
como Uno (Ordinary People, 1980); y John
Vernon, además de Topaz, de Hitchcock,
era la contraparte de Clint Eastwood en Harry, el
Sucio (1971).
Entre las mujeres nos encontramos con los nombres de Geneviéve
Bujold, quien fuera Ana de los Mil Días
(1969) y protagonizara Coma (1978);
Rae Down Chong, la hija de Tommy, quien participó en La
Guerra del Fuego (1981), de Jean-Jacques Annaud,
filmada parcialmente en Canadá; Jayne Eastwood, a pesar
del apellido sin parentezco alguno con Clint, una actriz de reparto
con una filmografía que se extiende entre Goin'
Down the Road (1970) y Chicago
(2002); Margot Kidder, nada menos que Luisa Lane, la novia perenne
de Supermán; Kate Nelligan, nominada
al Óscar por sus actuaciones en Eleni
(1985) y El Príncipe de las Mareas
(1991); Catherine O'Hara, que ha intervenido en películas
como Después de Hora (After
Hours, 1985), de Martin Scorsese, Beetlejuice
(1988) y era la madre de Maculay Culkin en Mi Pequeño
Angelito (Home Alone, 1990); para llegar
a Helen Shaver, quien, entre otros personajes, interpretó
a la esposa de Paul Newman en El Color del Dinero
(1986).
Mejor conocidos por el público actual son Michael J. Fox,
Keifer Sutherland, Keanu Reeves y la exuberante Pamela Anderson.
A la generación más reciente pertenecen Natasha
Henstridge, el espécimen perfecto, de quien se enamora
el también canadiense Mathew Perry (el Chandler de Friends),
en Un Vecino Peligroso (The Whole
Nine Yards, 1999). Su nacionalidad encierra toda una anécdota:
Nació en Massachussetts pero se madre era canadiense y
como se divorció de su padre cuando él era todavía
un bebé, creció en Ottawa, donde ella trabajó,
entre otras cosas, como secretaria de prensa del primer ministro
Pierre Elliott Trudeau.
Los cineastas
se merecen un artículo aparte: James Cameron, David Cronenberg,
Sidney J. Furie, Arthur Hiller, Norman Jewison, Ted Kotcheff,
Daniel Petrie e Iván Reitman. Además de los francoparlantes
cuyo contacto con Hollywood suele ser menor: Dennys Arcand, Atom
Egoyan, Claude Jutra, Jean-Claude Lauzon, Léa Pool, Patricia
Rozema y Deepa Metha, quien nació en la India pero se hizo
cineasta en Canadá.
A la generación más reciente pertenecen Rachel Roberts,
quien adquirió celebridad como Simone
(2002), la hermosa actriz virtual creada por Al Pacino. Por su
parte, Hayden Christensen se volvió famoso como Anakin
Skywalker en el serial de La Guerrade las Galaxias.
Lindy Booth, a quien por estos días se le puede ver en
Cry Wolfy recién concluyó
el rodaje de Lucid, de Deepa Metha,
ya citada. Sarah Polley tuvo a su cargo el rol protagónico
de Mi Vida sin Mí (2003) y en
el remake del clásico de George A. Romero del
cine gore El Despertar de los Muertos
(Dawn of the Dead, 2004), que al filmarse en locaciones
canadienses tuvo un reparto plagado de actores locales: Lindy
Booth, Jayne Eastwood, Kevin Zegers, Boyd Banks, Kim Poirier.
Ese es otro tema curioso para abordar en un futuro, la gran cantidad
de producciones cuyo rodaje tiene lugar en el fotogénico
Canadá. En cuanto a la aportación de su talento
en el cine, la presente relación es la muestra.
Vancouver,
Canadá; 2005