Mayo de 2005. 

EL AUGE DEL DOCUMENTAL
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Cine como testigo de la realidad. Después de permanecer recluido en pequeñas salas de universidades o museos, el documental vive una etapa de auge

Los recientes festivales de Madrid y Málaga, realizados casi de manera simultánea, y que en conjunto exhibieron más de 250 títulos, demostraron el sorprendente crecimiento de este género pero sobre todo, su capacidad para atraer a una audiencia masiva y llenar las salas.

Hubo películas que se convirtieron en todo un acontecimiento: Seres Extravagantes, un retrato del fallecido escritor cubano Reinaldo Arenas que plantea una denuncia contra el régimen de Fidel Castro y la represión a los homosexuales; Ni Locas ni Terroristas, sobre los adictos a la heroína, e Invierno en Bagdad, un testimonio sobrecogedor de la guerra en Irak. Como muestra de la gran variedad temática, una de las joyas fue Don’t Look Back, nueva película sobre la gira que el entonces jovencísimo Bob Dylan realizó en 1966, la cual sigue el estilo trazado por Nanuck el Esquimal: transmitir sentimientos de los sucesos, sin brindar datos ni detalles explicativos.

Nunca como en los últimos dos años han surgido tantos documentales relevantes que han llamado la atención del público. Entre éstos, destaca Inside Deep Throat, una mirada al filme porno de 1972, estelarizado por Linda Lovelace, que transformó la cultura erótica.

Un hombre ha sido clave en la evolución del género: el norteamericano Michael Moore, feroz enemigo del presidente George Bush, quien con su peculiar estilo atrajo multitudes y rompió mitos. Primero, con Masacre en Columbine (Bowling for Columbine), su visión de la masacre de estudiantes de una preparatoria en Ohio a manos de dos de sus compañeros armados hasta los dientes, la cual cosechó 20 millones de dólares en Estados Unidos, cantidad que se antojaba inalcanzable para el género y fue premiada con el Oscar como mejor largometraje documental. Moore saltó a la fama cuando, a escasos cuatro días del inicio de la guerra contra Irak en marzo de 2003, atacó duramente a Bush al recibir la estatuilla en el estrado del auditorio Kodak de Los Angeles.

El siguiente paso fue más audaz. Con su habilidad para enganchar al espectador, mezclando datos verídicos con una visión tendenciosa, causó un gran revuelo con Fahrenheit 9/11, un efectivista manifiesto anti Bush. El éxito fue sorprendente: la película se convirtió en todo un fenómeno sociológico que rccaudó 120 millones de dólares sólo en el mercado norteamericano. Además, fue distinguida con la Gran Palma de Oro del más prestigiado festival del mundo, el de Cannes, lo que nunca había sucedido con un documental.

Varios directores consagrados han incursionado en el género, conservando un lenguaje propio del cine, diferente a la línea didáctica de programas científicos de television, lo que ha representado una bocanada de aire fresco.


Así, el famoso Oliver Stone, dos veces ganador del Oscar como mejor director por Pelotón (Platoon) y Nacido el 4 de Julio (Born on the Fourth of July), emprendió hace tres años su polémico proyecto sobre Fidel Castro en Comandante, inmediatamente antes de la detención de decenas de disidentes politicos en Cuba. La HBO, productora del filme, se negó a exhibirlo. Stone regresó a la isla y con capital de Francia y España realizó una segunda cinta: Looking for Fidel. Acusado de parcial y de complaciente, Stone sin embargo, consigue que el propio Castro evidencie su autoritarismo.

Varios documentales están disponibles en las tiendas de video en nuestro país, incluido el popular Super Engórdame (Super Size Me), una manipuladora crítica al valor nutricional de la comida de Mc Donald’s.

Pero lo que en verdad vale la pena son Retratando a la Familia Friedman (Capturing the Friedmans), la historia de un hombre acusado de pedofilia, y Niebla de Guerra (The Fog of War), retrato del secretario de Defensa durante la Guerra de Vietnam, Robert McNamara, que también se exhibieron en las salas de cine, al igual que la inglesa Tocando la Cima (Touching the Void), impactante crónica de la lucha por sobrevivir de un alpinista perdido en Los Andes, y la francesa Alas de Sobrevivencia, sobre las aves migratorias. Todas ellas son muestras de la calidad, del género, cuya emotividad surge de la vida misma.

Otra cinta que recientemente causó un gran impacto en EUA fue Enron: The Smartest Guys in the Room, testimonio del escándalo financiero de la poderosa corporación.

El cine mexicano tampoco ha estado alejado de esta tendencia y este año han surgido interesantes propuestas, como Ni muy muy ni tan tan, en la que el director Manuel Márquez sigue la trayectoria del célebre actor Tin Tan, y Toro Negro, del joven promesa Pedro González Rubio, nieto del cineasta Servando González, inventivo drama sobre las ilusiones de un joven indígena por triunfar en los ruedos. Lo que requieren ahora son opciones de exhibición.

 
     
  Eduardo Marín Conde  

 




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 Última actualización 11 de Mayo de 2004.